25 años de la Fundación Atapuerca en la memoria de su creador

I.L.H. / Ibeas de Juarros
-

En 1999 Antonio Méndez Pozo arropó el proyecto Atapuerca creando a través de Diario de Burgos -con el apoyo de Caja de Burgos y los codirectores- la fundación que está de aniversario. «Entonces las necesidades eran todas. Hoy destaco la unidad»

Antonio Méndez Pozo preside la Fundación Atapuerca desde 2013. Antes ejercieron conjuntamente ese cargo Pedro García Romera y Francisco José Isasi. - Foto: Valdivielso

Cuando el trabajo que se hacía en los yacimientos de Atapuerca apenas tenía repercusión en los medios, a los investigadores les faltaban todos los apoyos. El potencial del yacimiento era ya una evidencia, pero no tenían medios. Desde Diario de Burgos, recuerda su editor Antonio Méndez Pozo, les subían bocadillos y cerveza porque ni siquiera tenían para abastecerse. Al saber de esa iniciativa, quiso conocer su trabajo. Era junio de 1996: «Recuerdo perfectamente mi llegada a los yacimientos. Lo primero que vi en la Trinchera fue un aljibe y un grupo electrógeno de color caqui porque el agua y la electricidad se lo proporcionaba el Ejército (no hay que olvidar que Atapuerca era campo de tiro, lo que también permitió que no hubiera incursiones extrañas). Y recuerdo también un tablón junto a unas encinas en el que estaban sentados unas seis o siete personas. Es ahí cuando me presentan a los codirectores. Charlamos un rato y enseguida me di cuenta de que había que profundizar en lo que significaba Atapuerca». 

De aquel encuentro surgió una comida -que se repetirá desde entonces todos los años- entre miembros del equipo de investigación y de Diario de Burgos, que en ese momento todavía tenía su sede en la calle San Pedro Cardeña. En esas reuniones de los años 96, 97, 98 y 99 los científicos trasladaron sus problemas y preocupaciones por un proyecto que, aunque trascendente, no había cómo mantenerlo. «En esos años lo único que hice fue escuchar. Y nos dimos perfecta cuenta que había que hacer algo», repasa el presidente de la Fundación Atapuerca.

Los primeros años lo que hice fue escuchar"

Méndez y los codirectores son amigos desde hace 30 años. Aquí, con Carbonell.Méndez y los codirectores son amigos desde hace 30 años. Aquí, con Carbonell. - Foto: Valdivielso

Las necesidades, recuerda, «eran todas». «Lo resume muy bien el hecho de que Diario de Burgos les llevara los bocadillos. Porque  no tenían nada. A partir de ahí nos fuimos enterando de las penurias económicas que pasaban los investigadores, que malvivían al no tener reconocimiento ni ayudas. Digamos que no tenían la suficiente tranquilidad para realizar el trabajo que había que llevar a cabo dadas las posibilidades de Atapuerca. Y se dejaron la vida. En esas condiciones hay que tener mucha fe en el proyecto o mucha responsabilidad científica para vivir o sobrevivir como lo hacían», rememora. «Fuimos entonces conscientes -continúa- de que existía la posibilidad, aunque fuese remota, de que se quedara en un experimento con gaseosa por no tener el respaldo que merecían».

200 millones de pesetas. Esas circunstancias fueron las que motivaron la creación de la Fundación Atapuerca en 1999: «Mi obsesión era que se sintieran tranquilos en su trabajo y que esa despreocupación hiciera aflorar al cien por cien los descubrimientos científicos». Fue así como, con el apoyo también de Caja de Burgos, se constituyó la fundación que en julio cumple 25 años, y de la que formaron parte además los tres codirectores. 

Las dos entidades se comprometieron a poner diez millones de pesetas durante diez años, es decir, doscientos millones en una década, lo que supuso «un cambio radical» para el proyecto. «Ahí es donde empieza a forjarse la gran pasión que hoy seguimos sintiendo y que para mí ha supuesto casi treinta años de amistad entrañable con los tres codirectores. Tres personas con personalidades diferentes, pero a los que Atapuerca les une como el hormigón».

Los investigadores se dejaron la vida. En condiciones precarias hay que tener mucha fe en el proyecto o mucha responsabilidad científica"

Con ese respaldo económico a la investigación las cosas empezaron a cambiar, tanto a nivel científico como desde el punto de vista social. Tampoco conviene olvidar que el primer reconocimiento que recibieron, antes del Príncipe de Asturias o la declaración de Patrimonio de la Humanidad de los yacimientos, les llegó también de esta casa, con el Premio Martinillos que les otorgó Diario de Burgos en 1997. 

Los descubrimientos que iban saliendo a la luz hicieron crecer el proyecto y con ello el papel de la fundación. Méndez Pozo recuerda la exposición de 2003 en Nueva York, la creación del complejo de la evolución humana, la presidencia honorífica que aceptó la reina emérita, el hecho de que la fundación se hiciese cargo de las visitas a los yacimientos y, en esta última época, la ampliación de la sede con el centro de investigación Emiliano Aguirre que se inaugurará este año (y que se financia a partes iguales entre la Junta y la fundación).

Pero un proyecto como Atapuerca no es nada sin el respaldo social. La celebración del 25 aniversario de la fundación servirá para recordar que lo que ocurre en los yacimientos nos pertenece un poco a todos. «Atapuerca hoy ha cogido otra dimensión. Y yo destacaría la unidad que hay en torno a un proyecto que entre todos defendemos para que mejore. Lo único que se pretende desde la fundación es dar servicio al mundo científico para que desvele los conocimientos del ser humano. Y dar respuesta a la inquietud de lo que es Atapuerca».

Atapuerca es internacional, pero también es algo de todos los burgaleses"

Mientras se piensa en el relevo de los codirectores y más adelante del presidente, el equipo actual trabaja para «conseguir nuevos patronos, estar presentes en más sitios, que crezca el trabajo científico y también su divulgación». Lo harán celebrando lo que pueden dar de sí unos simples bocadillos.

«Queremos que los burgaleses sean los que disfruten de los actos». Este lunes, en una gala en el Fórum Evolución, la Fundación Atapuerca desvelará parte del programa por su 25 aniversario. «Estamos teniendo muy buena acogida. Empezando por la Fundación Telefónica, que para celebrar su centenario ha escogido Burgos como escenario de sus conciertos por el cumpleaños de la Fundación», recuerda Méndez Pozo.

Habrá también actuaciones de la OSCyL, la Fundación Albéniz, La Carroza del Real, el Orfeón o la Unidad de Música de la División San Marcial. Además, la Fundación Gabarrón realizará una actividad con repercusión internacional en la Bienal de Venecia, acudirá la reina emérita y repetirán en la Trinchera la foto de la firma de 1999, cuando Pedro García Romera por Diario de Burgos y Francisco José Isasi por Caja de Burgos asumieron la presidencia.

«Queremos que la gente de la provincia sea la que realmente disfrute de los actos y los respalden. Porque Atapuerca es internacional, pero también es algo nuestro».