El censo de autónomos cae a mínimos históricos en Burgos

G. ARCE / Burgos
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La pérdida de atractivo del trabajo por cuenta propia y el grave declive demográfico provocan que en la última década se hayan perdido más de un millar de emprendedores. La tendencia sigue a la baja

Las profesiones intensivas en tecnología son las que más están impulsando el censo de los autónomos. - Foto: Alberto Rodrigo

La crisis generacional y la falta de mano de obra que sufren todos sectores productivos en Burgos también está afectando de lleno a los autónomos. Actualmente, están en mínimos históricos y, no solo eso, la gran mayoría de los activos afrontan su última etapa laboral y carecen de relevo generacional posible. El trabajo por cuenta propia ha perdido atractivo para los jóvenes, a los que no les compensa ni económica ni vitalmente, y un mercado laboral en pleno empleo como el burgalés ofrece todo tipo de alternativas -incluida la del empleo público- para optar a un salario.

El censo de autónomos está cayendo en picado desde hace una década, un fenómeno que es generalizado en toda España. En Burgos se han perdido más de un millar de trabajadores desde 2014 y las perspectivas es que sigan en descenso. Todas las grandes áreas de actividad (agricultura, industria, comercio, hostelería, construcción y transporte) sufren una sangría constante de efectivos, que no es compensada por los crecimientos que experimentan ámbitos como el de los profesionales liberales, el sanitario, el educativo o el cultural y de ocio.

El último balance de la Seguridad Social cifra en 26.525 la media de trabajadores por cuenta propia al mes en Burgos [en 2009 se superaban los 31.200]. La mitad de estos efectivos operan en la agricultura (5.092), el comercio (5.193), la hostelería (2.736) y la construcción (3.422), actividades que están en negativo desde hace años, especialmente desde la pandemia.

Leticia Mingueza, presidenta de ATAen Castilla y León y portavoz del colectivo en la provincia, reconoce con preocupación que se enfrentan a una tormenta perfecta de problemas. El autónomo medio en Burgos es ya un varón de entre 40 y 55 años, que dirige de manera personal un negocio consolidado con más de 5 años de antigüedad. «En las próximas dos décadas todos ellos se van a jubilar y ese envejecimiento va a ir a peor por la crisis de la despoblación y la fuga de talentos a la que nos enfrentamos».

El problema -y grave- es que cada vez menos jóvenes quieren emprender. «Paradójicamente, aumenta el autoempleo senior, profesionales entre los 55 y los 65 años que se han quedado fuera del mercado laboral y que necesitan seguir  trabajando hasta alcanzar la edad de la jubilación».

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