Los obstáculos de las peñas para organizar su San Juan

ÓSCAR CASADO / Miranda de Ebro
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Las cuadrillas de Miranda cierran su actividad con la incertidumbre del alojamiento para las charangas y aclarar dónde comer, un problema habitual agravado este año a tres meses para las fiestas

La cuenta atrás de cien días para las fiestas ha comenzado. - Foto: Alberto Rodrigo

Las cuadrillas de San Juan del Monte cada vez organizan antes sus actividades. Pocas esperan a saber qué programación cerrará la Cofradía y a menos de cien días para que el bombo salga del río Ebro, muchas reconocen tener todo prácticamente decidido. Lo han conseguido en la mayoría de los casos superando obstáculos, porque la inflación, el precio que finalmente se pondrá para ir a comer a la carpa o las dudas con el albergue, han agravado situaciones que otros años ya resultan complicadas de resolver en Miranda, una ciudad que se vuelca con sus fiestas.

El punto que más dudas despierta en las juntas directivas tiene que ver con dónde comer, porque dado el tamaño de muchas cuadrillas, en la ciudad no encuentran sitio. «Nos tiene un poco más en vilo el tema de la carpa, porque la necesitamos para el sábado y el domingo», reconoce Rebeca Vallejo de La Greska, quien explica que desde la Cofradía se tranquilizó «y se nos dijo que la iban a poner», pero falta saber a qué precio. 

«El año pasado ya sabíamos lo que nos iba a costar y este no», recuerda Marta Huertas de El Expolio, una cuadrilla de cerca de 300 personas, en la que admiten que si ponen un precio desorbitado se verían con un problema y «solo nos quedaría subir a comer al monte», aclara Huertas, quien reconoce que el resto de aspectos los tienen prácticamente cerrados, «porque empezamos a organizarlo en enero».

Ruth Durana explica que en Los Cigotes aún piensan «cuánto nos va a costar la carpa», aunque en su caso han despejado otra de las incógnitas que tienen algunas pelas, como es dónde alojar a las charangas, por el bloqueo que existe en el albergue Fernán González. «Este año decidimos ir a hotel porque el año pasado hicimos cola desde las cuatro de la madrugada y entramos prácticamente los últimos, por lo que decidimos no arriesgarnos», confiesa Durana.

Otras cuadrillas como El Magreo o La Pajilla han dejado la alerta activada por si pueden reservar plazas en el Fernán González. «El problema es que no sabemos nada», lamenta Adrián Varas de La Pajilla, quien considera que «en Miranda hay muchos problemas para el tema de las comidas y el alojamiento», por lo que saldrán, ya que han reservado camas en El Molino, cerca de Pancorbo. En El Magreo han apostado por un hotel en Miranda, pero el precio se multiplica, por lo que por ahora han tenido que reducir las noches de hotel de la charanga. De todas formas, «si salen las plazas del albergue intentaremos ir, pero es que no termina de salir y teníamos que tener un plan b», detalla Fernández.

En el caso de El Alboroto su alternativa está en Pancorbo, aunque en este caso tiene más que ver con el precio, «porque el año pasado cogimos hotel en Miranda, pero se ha subido mucho», explica Enrique López, quien aclara que para comer eligen una lonja «que nos sale más rentable que la carpa», pero otros apuestan por restaurante, como La Juerga. Esta va a Arasur «lo que nos obliga a coger autobuses y nos cuesta unos mil euros», detalla Gabriel Santamaría. 

Al margen de la subida en los hoteles, también hay que tener en cuenta los precios de los menús o las consumiciones, donde «el año pasado hubo mucha subida de precios y al final este también ha subido algo», afirma Durana, algo que «complica la organización», zanja Varas.