Acaba de estrenar el título de doctora por la Universidad de Burgos y posa orgullosa con su tesis, que lleva por título 'Prefabricados de cemento aligerados con residuos poliméricos industriales'. Los neófitos en la materia se preguntarán qué entraña un trabajo en el que ha empleado cuatro años de su vida. La respuesta, sin embargo, resulta sencilla de entender. Sara González, ingeniera de Caminos y licenciada en Ciencias Ambientales, acaba de demostrar en su tesis la viabilidad de reutilizar el plástico de los paneles aislantes de los techos de los coches como material que sustituya a los áridos en la fabricación del consistente material empleado en el mundo de la construcción.
El trabajo parte de una investigación previa realizada en la misma línea por científicos de la Escuela Politécnica de la Milanera, pero con el yeso como objeto de atención. Los buenos resultados obtenidos llevaron a plantear la posibilidad de extender su aplicación a otros ámbitos de la edificación para avanzar en esos objetivos estratégicos que marca la UE y que pasan por minimizar los residuos y reducir la explotación de recursos naturales que, como es el caso de los áridos, no resultan inagotables.
A partir de esta idea, González aprovechó la buena colaboración que mantiene la UBU con el Grupo Antolin para utilizar los paneles aislantes sobrantes que emplea para la fabricación de los techos de los vehículos y que, hoy en día, van directos al vertedero. «Lo que hacemos es triturar el poliuretano del que están hechos para emplearlo como sustituto parcial de los áridos que se necesitan para elaborar prefabricados de cemento, concretamente adoquines y baldosas para el pavimento y bloques grandes para las paredes», explica.
Hasta conseguir resultados sobre esa mezcla ha sido necesario efectuar innumerables ensayos en el laboratorio de materiales de la Escuela Politécnica de la Milanera. Probar distintos porcentajes de combinación de ambos materiales y observar cómo se comportan con el paso del tiempo para conocer realmente su viabilidad. Sobre este aspecto, esta profesora del campus menciona no solo las ventajas que han podido demostrarse sino también los inconvenientes, aunque las primeras pesan sobre los segundos. A modo de ejemplo, precisa que a mayor presencia de plástico el deterioro se agranda al entrar en contacto con el aire, pero hasta el 50% presentan un buen funcionamiento y confirman sus posibilidades de industrialización.
(Más información, en la edición impresa de este lunes de Diario de Burgos)