David González fue uno de los fichajes más ilusionantes del pasado verano. El joven burgalés regresaba a casa después de haber demostrando tanto en el Numancia como en el Real Madrid que tenía madera de futbolista. Fue una apuesta de futuro con un brillante presente. «Tenía claro que era el mejor sitio para dar otro paso adelante en mi carrera», señala el jugador local, que también está convencido de que el David de ahora «es mejor que el que llegó en el mes de julio». Es sincero y reconoce que en más de un partido se ha ido a casa «con un rebote tremendo» por no jugar, pero sabe que forma parte del proceso que debe superar. Insiste en que ya está adaptado a la categoría y su intención es seguir creciendo. Ser burgalés hace esta experiencia especial. «Hay días que estoy calentando y casi me pongo a cantar las canciones con la hinchada», reconoce.
¿Qué valoración hace del tiempo que lleva en el Burgos CF?
Venía de una gran estructura como la del Real Madrid, pero hay diferencia porque no estaba en el fútbol profesional. Aquí cada partido se vive de otra forma, ya que ganar los tres puntos te da la vida. Personalmente me encuentro bien porque creo que me he adaptado a la categoría y los minutos que estoy teniendo demuestran que no soy un recién llegado. Estoy contento de cómo estoy mostrando mi juego en el campo.
¿Es imprescindible ese periodo de adaptación en una liga tan competitiva como la Segunda División?
Se trata de jugar al fútbol, pero no es lo mismo. Lo que más noté fue el tema de ir al choque, de saber cómo colocarte para que no te tiren a la primera de cambio. Pero insisto en que estoy adaptado y me voy encontrando cada vez mejor. Vine con la intención de ayudar al equipo y seguir creciendo como futbolista. Sabía que la experiencia me iba a venir muy bien. Creo que el David de ahora es mejor que llegó en el mes de julio.
¿Está siendo cómo esperaba?
Es una nueva categoría y un paso adelante en mi carrera, por lo que es difícil llegar y jugarlo todo, más siendo joven. Está siendo lo esperado y para ser mi primer año estoy haciendo las cosas bien. Tuve un periodo en el que conté con menos oportunidades, pero ahora estoy teniendo minutos y estoy contento de cómo se está dando.
¿Jugar en casa hace esta experiencia más especial?
Lo llevo diciendo desde que llegué aquí en verano. Cuando me surgió la oportunidad de venir no me lo pensé y tenía claro que era el mejor sitio para dar otro paso en mi carrera. La adaptación que necesitas cuando te vas a otras ciudades aquí ya la tenía hecha y eso ha ayudado a que el resto vaya mejor.
¿Qué sintió en ese primer partido en El Plantío?
Me hizo ilusión. Cuando estaba en el Castilla seguía los partidos del Burgos. Mirar a la grada y ver a tus padres y a tus amigos animando es un orgullo tremendo.
¿Cuesta tener paciencia con 22 años?
Sinceramente, sí. Acaba el partido, no has jugado y te vas con un rebote tremendo. Llegar a entrenar al día siguiente y tener buena cara cuesta, porque te da rabia. Pero sé que es parte del proceso y que hay veces que te toca jugar más o menos. Lo doy todo en los entrenamientos y lo mismo hago cuando tengo que saltar al campo. Pero creo que ese periodo de adaptación lo he pasado y puedo dar un paso más para tener un poco más de importancia en el equipo.
¿Ha dudado alguna vez de su decisión de venir al Burgos?
No estoy para nada arrepentido. He dado un salto en mi carrera, he fichado por un club que está en el fútbol profesional, que por suerte es el de la ciudad donde nací y donde me he criado. Puedo estar cabreado después de los partidos porque quieres jugar, pero hay que ser consciente de que vengo de una categoría menos, es mi primer año y soy joven. No obstante, quiero dar ese paso adelante para tener más minutos porque creo que el periodo de adaptación ya lo he pasado.
¿Lo que quiere es ser protagonista?
Ser protagonista es muy difícil, más en este equipo en el que hay grandes jugadores. Lo que creo es que ya me he adaptado, ya estoy en el fútbol profesional, soy uno más.
¿Valoró la posibilidad de salir cedido a un equipo de Primera RFEF en enero?
Vine aquí desde Primera RFEF y es difícil jugarlo todo. Si te vas de una categoría nada más llegar es porque no tienes las ganas y la actitud. Mi familia y yo pensamos que una vez que habíamos llegado había que ganarse la oportunidad y no se podía tirar la toalla al de unos meses. La participación que había tenido hasta esa fecha nos daba a entender que estaba preparado para continuar.
Y el tiempo le ha acabado dando la razón.
Creo que he mejorado en muchas cosas y por suerte se está viendo reflejado en el terreno de juego. Hay que estar preparado para cuando te toque salir dar el máximo. Pero no se ha visto la mejor versión de David González. Me queda mucho que ofrecer.
Tras el partido del otro día Luis Miguel Ramis habló de su evolución. ¿Es una confirmación de que está en el camino adecuado?
Todos los entrenadores tienen jugadores que les gustan más o menos, pero el trabajo diario lo ven. Es una alegría que el técnico diga eso de mí, vea que trabajo y que no bajo los brazos. El partido de Ferrol me dio mucha confianza porque no me esperaba ser el cambio de Elady. Creo que posteriormente ante Cartagena y Almería he hecho buenos minutos. Me estoy sintiendo bastante bien dentro del campo.
¿Cuando no hay oportunidades, uno se aferra al trabajo diario?
Lo que marca es el campo y el partido del fin de semana, aunque eso viene dado por el trabajo de la semana anterior. Nunca he bajado los brazos, aunque mentalmente se tienen altibajos. Pero eso entra dentro de la vida del futbolista.
¿Su objetivo es triunfar en este Burgos CF?
Sí, sí, lógicamente. Vine aquí con la ilusión de un niño para hacerme un hueco en el fútbol profesional y en el equipo de mi ciudad. Esa sigue siendo mi apuesta, así como la de ir cogiendo cada vez más protagonismo.
(La entrevista completa, en la edición impresa de este miércoles de Diario de Burgos o aquí)