Estelita, una narradora de piedra

I.M.L. / Aranda de Duero
-

La historia del yacimiento de la ermita de San Nicolás de La Sequera de Haza se convierte en cuento ilustrado

El autor de los textos, Alberto Polo (d.), retratado por la autora de las ilustraciones, Setefilla Jiménez, que también se ha encargado de dar forma a la portada de este cuento de la historia de una excavación con una narradora única.

Semanas al sol, de rodillas, cubiertos del polvo que levantan con sus herramientas. Este es el panorama al que se enfrentaron durante varios veranos el equipo de arqueólogos e investigadores que sacaron a relucir los tesoros históricos de la ermita de San Nicolás, en La Sequera de Haza, uno de los pueblos más pequeños de la comarca ribereña, si no el más pequeño. Entre todos esos vestigios, apareció una estela funeraria casi intacta, con más de ocho siglo de antigüedad, que ahora ha cobrado vida y se ha convertido en la protagonista de un cuento ilustrado, que narra el devenir de este enclave y las distintas campañas arqueológicas que han horadado el entorno de lo que fue el origen de esta localidad, ahora convertido en ruinas.

Ella es Estelita, la que se encarga de acercar esta aventura a niños y no tan niños, con un lenguaje sencillo, alejado de términos técnicos, para que todo el mundo pueda apreciar la importancia de este tipo de yacimientos. El bautismo de esta narradora de piedra se lo debemos a su autor, Alberto Polo que, además de codirector de las excavaciones en San Nicolás desde 2018, se ha encargado de los textos que acompañan a las ilustraciones coloridas de Setefilla Jiménez. Más allá de relatar el ir y venir de este yacimiento, esta narración busca «dar voz a aquellos pueblos de la España Vaciada cuyos restos arqueológicos van saliendo a luz poco a poco gracias a pequeños grandes proyectos», como Polo apunta en la descripción de su propio personaje en el relato.

Este trabajo, con la colaboración del Ayuntamiento de La Sequera y la Universidad Rey Juan Carlos, de la que forman parte los investigadores de este yacimiento ribereño, cuenta la 'vida' de esta estela tallada en piedra del páramo de Corcos, que presume de sus formas y que estuvo 800 años en el mismo enclave, primero señalando una tumba junto a la ermita, para ser testigo después del desarrollo de esta localidad y, con el abandono de ese espacio, quedar enterrada con el paso de los años hasta que los arqueólogos la volvieron a sacar a la luz, no sin cierto suspense.

Ahora, Estelita está en el Museo de Burgos, pero ha dejado una moraleja: «Pensad que cada piedra, cada cerámica y cada hueso tienen una preciosa historia; debemos aprender de ellas y seguir contándolas», como hace ella misma en este cuento.