Lo más repetido en las páginas de este periódico cada 23 de diciembre es que la suerte ha pasado de largo en el Sorteo Extraordinario de Lotería de Navidad. Pero es cierto que también ha sido testigo de varios grandes pellizcos que ha dejado esta tradicional cita en Burgos. Seis veces ha caído el gordo y alguna más otros premios de gran valor. Eso sí, la provincia ha tenido el protagonismo la mayoría de estas veces, dejando en un papel secundario a la capital. La Ribera se ha llevado la palma en este sentido. Aun así, el optimismo no se pierde y para este año hay previsión de que se consignen alrededor de 48 millones de euros, más o menos la cifra del año pasado.
La última vez que Burgos cantó un premio gordo, aunque fue de refilón, fue hace apenas tres años. El secretario general del PSOE en Castilla y León, Luis Tudanca, y una trabajadora de La 8 Burgos saltaron de emoción al conocer que compartían un décimo adquirido en Madrid por su grupo de amigos estaba agraciado con el primer premio del sorteo. Fue el número 86148.
En la administración 'El Duende Encantado', de la calle Vicente Aleixandre, fue protagonista en el año 2018. En la edición de ese año, los loteros vendieron a través de la máquina un décimo del primer premio, el 03347. Fue un sorteo, sin embargo, marcado por la lluvia de millones en Miranda de Ebro, donde cayó un tercero vendido prácticamente íntegro en el Orfeón. A muchos de sus agraciados les pilló la noticia mientras actuaban en el Monasterio del Espino de Santa Gadea del Cid.
Algo muy similar ocurrió seis años antes, en 2012. Eso sí, en esta ocasión la capital burgalesa no tuvo protagonismo alguno, pues fue la Ribera la que salió en la portada de este rotativo. Tres boletos del 76058, uno vendido en Aranda y otros dos en Castrillo de la Vega, se llevaron un pellizco del gordo de un sorteo marcado en realidad por un segundo premio. El que cayó de forma íntegra en la capital del Duero, concretamente en la administración número 2, la de Mayte (que se ha convertido en el Doña Manolita burgalesa). Dejó la friolera de 225 millones de euros, la mayor parte repartidos en participaciones de la Peña El Chilindrón.
En 1974 la provincia también fue protagonista. En esta ocasión, Las Merindades, se llevó el premio gordo, concretamente 700 millones de pesetas. O lo que es lo mismo, unos cuatro millones de euros, que para la época era un auténtico dineral. Los décimos fueron vendidos de forma íntegra en una administración de Medina de Pomar, pero se repartieron en un establecimiento de alimentación de Criales de Losa.
Las otras tres veces que sonrió la suerte a Burgos con el gordo estuvieron mucho más espaciadas en el tiempo. Hasta el sorteo de 1963, en el que se vendieron dos series del 19936 en la calle Santander, hubo que esperar la friolera de 69 años para que el primer premio cayera en la provincia. Y es que no lo hacía desde 1894, cuando a Manuel Alarcia, un comerciante emigrado a Cuba le tocaron cuatro series del 08653. En total, 12 millones de pesetas. Aún hubo otra ocasión más, fue en 1862.
El pasado no existe. Nunca lo hace cuando se acerca el sorteo de Navidad. Y a las pruebas, o más bien a la consignación, hay que remitirse para constatar de que las expectativas entre los burgaleses siguen siendo altas. Según la Organización Nacional de Loterías y Apuestas del Estado (ONLAE), se espera que se alcancen los 48 millones de euros en décimos y series. Que la suerte les acompañe.