Los responsables de Granja Santa Gadea, productora de quesos, yogures o kéfir de leche de cabra ecológica en el Valle de Manzanedo, han decidido ampliar el negocio y dar el salto al sector del turismo con nuevas infraestructuras que hagan posible la llegada de visitas a esta finca de 850 hectáreas donde se plantaron 120.000 árboles hace algo más de dos décadas. Para ello, proyectan instalar cuatro módulos habitacionales, estructuras prefabricadas revestidas de madera y, en gran parte, acristaladas, que servirán de alojamiento para quienes deseen dormir en plena naturaleza. Si la idea obtiene buenos resultados, su promotor, Alfonso Pérez-Andújar, no descarta seguir instalando nuevas cabañas, porque la parcela de 74.000 metros cuadrados donde están previstas, cuenta con espacio para muchas más.
Además de los bungalows, Granja Santa Gadea proyecta habilitar un módulo polivalente con la misma estética en madera, donde se ubicarán una oficina, aseos, una pequeña cafetería y una sala polivalente para ofrecer catas de quesos y vinos organizadas a sus visitantes. Así, Pérez-Andújar pretende «dar cabida dentro del negocio de los quesos a una oferta de catas y al turismo» en un espacio natural muy atractivo junto al río Ebro.
A apenas 200 metros se encuentra el monasterio de Santa María de Rioseco, con miles de visitantes cada año. El empresario no duda de que es un «cebo». «Me parecía una pena no aprovecharlo y de ahí este proyecto», añade. «Tengo muchas ganas de materializarlo, porque es una pena que un valle tan bonito sea de ida y vuelta para los turistas», opina Pérez-Andújar, que quiere retener en el entorno de Manzanedo a quienes deseen visitar los restos del cenobio, realizar rutas por la generosa naturaleza del municipio o probar los productos de Granja Santa Gadea en un solo fin de semana.
Uso excepcional. La empresa Fuente Humorera S.L., propietaria de la finca y promotora de esta iniciativa, ha solicitado el uso excepcional del suelo rústico donde se quieren instalar las cabañas y el proyecto se encuentra en periodo de información pública. Si toda la tramitación va bien, podrían estar instaladas para la Semana Santa de 2026, aunque la idea inicial era que estuvieran listas este verano. Los módulos irán sobre una estructura metálica pensada para elevar y nivelar el terreno y que se revestirá con paneles autoportantes de madera. Cada cabaña sumará una superficie de 55 metros cuadrados, si se cuentan los más de 11 de sus dos terrazas. Mientras, la sala de catas y otros usos está previsto que alcance los 92 metros cuadrados y se sitúe junto al antiguo pueblo de Rioseco, que quedó abandonado y ha recuperado el pulso con esta explotación ganadera y la elaboración de productos lácteos.
Los primeros quesos de cabra Santa Gadea, siempre con la etiqueta ecológica, comenzaron a producirse en 2010. En 2022, el negocio se diversificó e inició la producción de yogures griego, natural y otros, además de kéfir con probióticos, también de leche ecológica de cabra, tras una inversión de 1 millón de euros.
Hace unos pocos años se sumaron los jabones de leche a la lista de productos de Granja Santa Gadea, que tiene contratos con grandes cadenas de supermercados y vende por toda España. A la vez que los yogures y el kéfir llegó la producción de leche semidesnatada ecológica que se envasa en Zamora, gracias al excedente que producen las 1.250 cabras de la explotación ganadera. «Este año nos está yendo muy bien con la leche semidesnatada UHT. Estoy bastante sorprendido», relata el empresario que continúa con el sueño de su padre y una empresa que siempre está pensando en ampliar la línea de productos.
Con un sistema de autoconsumo de energía eléctrica, reciclaje de todos los residuos y certificación ecológica de todos los pastos que consumen las cabras, la Granja Santa Gadea es un ejemplo de sostenibilidad medioambiental. Da empleo a una decena de personas, cinco en la quesería y otras tantas en la cría y manejo del ganado.