Aranda de Duero se mantiene como la excepción. Es, junto con Tortosa, la única ciudad de España con entre 33.000 y 37.000 habitantes –al menos de las que han facilitado información- que no cuenta con ningún concejal liberado en su Ayuntamiento. Según los datos publicados por el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, en los 24 municipios españoles de este tamaño las dedicaciones exclusivas son una medida habitual.
En Totana (Murcia), suman dos dedicaciones exclusivas y otras dos parciales; en Barberá del Vallés (Barcelona), hay cinco concejales que trabajan a tiempo completo para su consistorio y otro de manera parcial; en Ronda (Málaga) ascienden a seis y en Úbeda (Jaén) han aprobado seis dedicaciones exclusivas y tres parciales. El panorama se repite en la inmensa mayoría de provincias. En el municipio alicantino de Petrer, con unos 34.000 habitantes, cinco concejales tienen plena dedicación y otros 11 ejercen de forma parcial.
En Sant Joan Despí (Barcelona), la corporación que se constituyó a mediados de 2023, tras las elecciones locales, suma siete ediles liberados al 100% y ocho más a tiempo parcial. En Villena (Alicante), ocurre algo similar con ocho dedicaciones exclusivas (no se pueden simultanear con otro oficio) y cuatro parciales (sí que se pueden compaginar).
En esta misma línea, destaca la barcelonesa Moncada y Reixach con cinco liberaciones completas y dos parciales; la murciana Águilas con siete exclusivas; la tarraconense Cambrils con cuatro totales y siete parciales o Mieres, en Asturias, con cuatro exclusivas y dos parciales.
Las retribuciones varían entre los 26.000 y los 60.000 euros por edila tiempo completo
El panorama resulta casi calcado en la localidad valenciana de Onteniente, cuyo ayuntamiento cuenta con cuatro concejales liberados; en Andújar (Jaén), con cuatro dedicaciones exclusivas y tres parciales o en Yecla (Murcia), con cinco de cada. Unas cifras similares se dan en Tomelloso (Ciudad Real), Teruel capital, Miranda de Ebro (Burgos), Burriana (Castellón), Azuqueca de Henares (Guadalajara), Cieza y San Javier (ambas en Murcia) o Galapagar (Comunidad de Madrid). Así, el municipio de entre 33.000 y 36.000 habitantes con menos dedicaciones es Salt (Girona), con dos exclusivas. Mientras, en el lado contrario se sitúan los citados Sant Joan Despí, Petrer, Villena o Galapagar, con entre 12 y 16. La media en estas ciudades se sitúa en ocho liberaciones por ayuntamiento.
Lo que cobran. En cuanto a las retribuciones que perciben los concejales, existen diferencias en función de la ciudad. Mientras que en Totana rondan los 26.000 euros, en Petrer ascienden a más de 42.000 euros, en Burriana superan los 47.000 y en Sant Joan Despí alcanzan los 60.000 euros. Según la ley, el Presupuesto aprobado por cada Ayuntamiento debe asignar esa cantidad. Y en el caso de las dedicaciones exclusivas, los ediles no cobrarían la asistencia a plenos ni comisiones.
Por otra parte, cabe precisar que ha habido una serie de consistorios con una población similar a la de Aranda que no han facilitado información, tal como figura en la relación publicada por el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública. Se trata de Castro-Urdiales (Cantabria), San Roque (Cádiz), Almendralejo (Badajoz), Mazarrón (Murcia), Inca (Mallorca) y Arroyomolinos (Comunidad de Madrid).
Pilar Moreno García | Politóloga
«¿Qué le vamos a exigir a una persona que no tiene dedicación?»
Pilar Moreno García, politóloga y secretaria-interventora de la administración local, explica que «contar con cargos electos con dedicación exclusiva o parcial permite que los políticos puedan implicarse con intensidad en la gestión diaria del Ayuntamiento». Ahora bien, «si no tienen la posibilidad de dedicar un mínimo de horas al día, la semana o el mes, puede limitar el impacto de las acciones en la gestión del Ayuntamiento». Como expresa Moreno, «no es lo mismo tener a un concejal que esté trabajando ocho horas al día en el Consistorio que únicamente tener al edil a nuestra disposición una hora al día porque tiene otro trabajo más allá de sus funciones representativas del Ayuntamiento porque es panadero, trabaja en una fábrica o ejerce una profesión liberal y tiene que llevar las lentejas a casa».
A su juicio, si un concejal no percibe una retribución por las labores que desempeña, ha de subsistir de otra manera y «esto impacta directamente en los proyectos que puedan desarrollarse en la ciudad y también en el trabajo diario del Ayuntamiento». Al fin y al cabo, como sucede en cualquier profesión, «el hecho de dedicar más o menos horas afecta directamente al buen desarrollo de una actividad», como indica Moreno.
La politóloga considera que cualquier municipio de 34.000 habitantes, como Aranda de Duero, «requiere una dedicación enorme para la gestión de toda la prestación de servicios». Y aunque la administración cuenta con habilitados nacionales, técnicos, administrativos y auxiliares, Moreno precisa que «no tienen la potestad decisoria». Es decir, «ellos pueden gestionar, pero las directrices las marca el equipo de gobierno».
Ahora bien, si persiste la negativa de la oposición, Aranda continuará sin concejales liberados porque esta medida ha de aprobarse en Pleno y el equipo de gobierno se halla en minoría. Por impopular que a algunos partidos les puedan parecer las dedicaciones, la experta subraya que «se necesita calidad en la prestación del servicio a la ciudadanía» y plantea: «¿Qué le vamos a exigir a una persona que no tiene dedicación y que lo hace en su tiempo libre, cuando puede? Seguro que la implicación será mucha, pero requiere un mínimo de horas y el trabajo ha de tener una retribución», concluye.