El barrio de El Perche es uno de los más antiguos de Pradoluengo. Formado por multitud de calles estrechas, con notables cuestas y escaleras, rampas y desniveles, su estado de conservación no es el más deseable para que los vecinos, en su mayoría gente mayor, puedan vivir cómodamente. De este modo, el Ayuntamiento se ha puesto manos a la obra y empezará este 2025 una profunda renovación del mismo para darle un lavado de cara.
La compleja orografía y disposición de las vías y casas obligará a actuar en varias fases, con un presupuesto que se aproxima al millón de euros. «Si lo hacemos apoyados en los Planes Provinciales de la Diputación, que ahora son bienales, tardaremos entre 8 y 10 años en terminar la rehabilitación», explica la alcaldesa Susana Díez. Antes de verano quieren tener ya en marcha una primera actuación que afectará parcialmente a las calles Mariano Santos y Barrio El Perche. El epicentro de esta obra será una zona ajardinada en una explanada que antiguamente sirvió como era en la que se trillaba el grano. Destaca la presencia de la fuente Valdrago, pilón o abrevadero donde los animales bebían agua.
Uno de los puntos fuertes de la intervención será revisar y sustituir las instalaciones que se encuentren dañadas, poner una red separativa para que las aguas de lluvia se canalicen hacia el río en lugar de la depuradora o recoger todas las bajantes de las casas, evitando la gran cantidad de agua que circula por las aceras y calzadas los días de lluvia. Al ser un barrio con muchas pendientes, se quiere eliminar la mayor parte de aguas pluviales que circulan por sus vías. Así mismo, se pavimentará con hormigón desactivado para mejorar el asfalto y se implementarán medidas en materia de accesibilidad, iluminación o seguridad a través de la colocación de barandillas. «Todo ello sin perder la idiosincrasia del barrio tan característico de Pradoluengo», puntualiza Ana Mingo, arquitecta municipal.
El coste estimado de esta intervención inicial asciende hasta rozar los 200.000 euros. El plazo de ejecución de los trabajos es de 4 meses, por lo que si las obras arrancan antes de verano -las ofertas se pueden presentar hasta finales de marzo- el 2025 se cerrará con un primer envite ya completado. Con cuatro fases fijas y una quinta que seguramente termine por completar la actuación, el Ayuntamiento busca ahora vías alternativas para financiarlas.
«Queremos ver en la Junta de Castilla y León si hay ayudas para acortar los plazos», indica Díez. En total se renovarán más de 6.500 metros cuadrados de suelo de un entorno muy castigado por el paso del tiempo y que adolece de un progresivo proceso de despoblación. La falta de accesibilidad para personas mayores o para manejar una silla de ruedas, un carrito de la compra o de niños provocan que esta ubicación cuente cada año con menos vecinos. «Queremos darle una vuelta para ver si levanta interés entre la gente», indica Mingo.
Singularidad. La empleada municipal destaca la «particular» arquitectura de este barrio alto de la villa textil. Algunas casas, independientes unas de otras, comparten una misma cubierta, una forma de construir típica de regiones cercanas como el País Vasco. Además, está dispuesto en varios escalones desde la parte inferior, casi a la altura del Ayuntamiento, hasta la superior, rozando el monte.
Además del coste material, el elevado montante que deberá pagar el Ayuntamiento para completar la reurbanización de todas estas calles se justifica en los revirados de algunas calles o las dificultades que tendrán las empresas para trabajar con la maquinaria estándar. «Es una obra más que necesaria», concluye la alcaldesa.