Aunque hasta el día 5 de marzo, cuando termina el plazo para presentar las candidaturas, queda un buen margen de tiempo para que alguna persona dé el paso e intente sustituir a Pepe Rey al frente de la Asociación de Hosteleros de Miranda, en el sector reconocen que por ahora existe bastante incertidumbre sobre qué ocurrirá en el futuro próximo con esta entidad. Los gerentes de la mayoría de bares y restaurantes de Miranda comparten que «sería una pena» que se perdiera esta organización y casi todos desean que «alguien la coja», sin embargo, al mismo tiempo reconocen que «es muy difícil» encontrar un relevo y, de hecho, creen que «pinta bastante negro».
Ahora bien, la ciudad del Ebro no perderá por completo su agenda de eventos vinculados a la hostelería. Es cierto que, si la asociación deja de funcionar, resultaría prácticamente imposible llevar a cabo actos como la Semana delPincho, la Ruta delZurracapote, la Ruta delPincho o el Concurso de Tortillas. No obstante, en los bares de este municipio apuestan por crear una nueva programación, basada en actos particulares ligados a cada bar o a zonas concretas. Por ejemplo, Naiara Ahedo, del Cambio de Hora, explica que «la intención es retomar el tema de conciertos y eventos, que quedó más parado tras la pandemia, y trabajar más en conjunto con los compañeros del barrio y de la plaza».
Algo similar adelanta Antonio Martínez, gerente del Bendita Locura, quien comenta que «la idea es seguir en la misma línea que hasta ahora, haciendo eventos y organizando cosas, en las que también se colabore con otros de la zona, como El Amor Nunca Muere». Para este hostelero la planificación de actos particulares no presenta demasiados problemas organizativos, pero reconoce que la asociación hasta ahora ha sido útil porque permitía que el sector hiciera «cositas» uniendo a multitud de establecimientos, algo que «ahora va a ser más complicado porque al final son muchos bares, de zonas muy diferentes entre sí, y va a costar ponerse de acuerdo, aunque al menos hay buena relación entre la mayoría de hosteleros y podrán hacerse cosas».
En la calle La Estación, donde se ubica el Bendita Locura, también se encuentra el Canalla y, no muy lejos de allí, el Botánico, dos locales gestionados por Julián Alonso. Desde el punto de vista de este mirandés, por complicado que pueda ser, «algo habrá que hacer» para crear una agenda potente vinculada a la hostelería y así evitar que «la gente se canse, es decir, hay que dar algún incentivo». En su caso, reconoce que todavía no ha «pensado» exactamente qué tipo de actos se podrían organizar, a diferencia de Txus Conde, del grupo Bocca, que apuesta por seguir con su «agenda» y, sobre todo, por potenciar el área de cocina.
Este último hostelero explica que en su local se está realizando una reforma que le permitirá generar «un encuentro gastronómico muy chulo, con un concepto muy auténtico, muy del pueblo, muy llamo y cercano». Es decir, los mirandeses y foráneos no se van a quedar sin alicientes para moverse por las calles de la ciudad del Ebro y disfrutar de la mano de su sector hostelero pese a que la asociación pierda su capacidad movilizadora. Además, desde el punto de vista de Conde, incluso aunque la entidad no siguiera adelante «tampoco sería una pérdida tan grande» para estos pequeños empresarios, ya que seguirían contando con«asesoramiento a través de FAE».