Hoy se escuchará el programa 7.407 de Radio Valdivielso y, no solo en el Valle a través de las ondas, sino que posiblemente al otro lado del micrófono también estén en un momento u otro Carol, una doctora de Granada que no se pierde un pódcast, Lucía de Grijota (Palencia) o el uruguayo Gonzalo Domínguez, un «campesino por elección» que viajó a España desde su país para felicitar a Jokin Garmilla y decirle el pasado mes de junio eso de: «Sos un genio». A miles de kilómetros conecta por internet con una emisora de radio comunitaria que «da voz a los que no tienen voz», en especial, a todo lo rural, como cuenta su director y creador allá por el verano de 2001.
El próximo año se iba a celebrar su 25 aniversario, pero este pequeño milagro diario se enfrenta a un difícil reto, el de dar con una nueva sede adecuada para albergar la emisora que sostienen 500 socios desde el 1 de enero de 2011. A finales de 2010, después de que el Ayuntamiento de la Merindad de Valdivielso se negara a renovar el convenio que hizo de este proyecto una radio municipal durante seis años, Nieves y José Ángel, cedieron el «antiguo horno de la señora Piedad» por cuatro años para que la radio continuara viva conectando almas de Valdivielso y el mundo. Ya han pasado 14 y los propietarios quieren rescatar el local. El plazo se acaba el 31 de julio. En Radio Valdivielso les están muy agradecidos.
Una vez más será la gente la que determine si esto se acaba o si es un volver a empezar»
Nieves y José Ángel cedieron su propiedad a Radio Valdivielso hace 14 años, pero ahora la necesitan. - Foto: Valdivielso
Urge un espacio con suficiente altura y abierto al municipio, sin barreras orográficas cercanas, para que las emisiones lleguen con calidad a los hogares. Lo ideal sería que estuviese en Quintana de Valdivielso donde se ubica ahora. Jokin Garmilla está «expectante». «Una vez más será la gente la que determine si esto se acaba o si es un volver a empezar», dice.
Si la Asociación Cultural Radio Valdivielso logra dar con el espacio adecuado, posiblemente haya que invertir en acondicionarlo y ahí podría tener cabida una campaña de micromecenazgo, avanza. Pero es sabedor de que «el gran reto hoy día en el medio rural es la vivienda, más que el trabajo» y encontrar una nueva sede «es un reflejo de este problema».
En 2001, a los pocos años de llegar de Madrid, inició las emisiones desde su casa sin contraprestación alguna. Tres después era necesario que la radio se convirtiera en su trabajo. Entonces, las mujeres mayores del Valle «pelearon y se implicaron muchísimo» para que el Ayuntamiento apoyara el proyecto, recuerda. Ellas tenían una compañía fiel en la emisora, como Leo, de Santa Olalla, quien hizo una de las últimas llamadas del maratón de 24 horas con el que se despidieron las emisiones el 31 de agosto de 2010. «Dijo que había muerto Colás, su marido, pero que nunca había estado sola porque tenía Radio Valdivielso», recuerda Garmilla.
Nada de lo que ha pasado en estos años en Valdivielso hubiera sido igual sin la radio»
Los beneficios que la emisora procura en esta comunidad los resumió Rosa, de Condado, el Día de la Radio. Para ella «Radio Valdivielso es compañía, es información, es cercanía y conexión». «En el Valle en todos estos años he visto como que todos nos conociésemos más. Es unión, diversión...», continuaba. Los agradecimientos se suceden en las ondas de esta pequeña casa de todos, de donde los entrevistados se van felices, con «momentos inolvidables» y eso es lo que más cuenta para su director cuando se pone a pensar en si estos 25 años han merecido la pena.
Jokin Garmilla no tiene duda de que «Radio Valdivielso ha cooperado en la llegada de jóvenes» al municipio. «Vienen personas con deseo de vivir en el pueblo, de que haya un medio de comunicación y una estructura social de bienvenida que te puede poner en contacto con mucha gente», describe. «Nada de lo que ha pasado en Valdivielso en estos años habría sido igual sin la radio», opina, convencido de las relaciones creadas entre vecinos y pueblos.
Las mujeres mayores pelearon muchísimo por la emisora en su día»
A Radio Valdivielso también han llamado no hace poco personas como María, cuyo abuelo Benjamín era de Población de Valdivielso y su abuela Serafina, de Tartalés de los Montes. Con su marido y sus dos hijos de 6 y 8 años quiere trasladarse a Valdivielso, también con su madre. Necesitan dos casas. Esa es la clave. La radio se conforma con una sola.