Cada vez más competitivo, pero también más concentrado

SPC-Agencias
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Las empresas potentes mejoran las cifras del sector, pero baja el número de explotaciones, los ingresos se aglutinan en las más grandes y las pequeñas y medianas están en peligro

Cada vez más competitivo, pero también más concentrado - Foto: Javier Pozo

COAG le puso nombre hace tiempo a un fenómeno que se está produciendo en el campo español y que también denuncian las demás organizaciones agrarias: la «uberización», que hace referencia a la disminución del número de explotaciones pequeñas y medianas y al aumento de las grandes -cada vez mayores- en manos de importantes grupos o fondos de inversión. Esto no perjudica al sector en sí, pero sí a aquellos agricultores y ganaderos modestos que solo pretenden ganarse la vida con su trabajo. Ahora, un estudio viene a confirmar esto.

El informe 'Indicadores de Sostenibilidad en el Sector Agroalimentario', presentado el pasado martes por Cajamar, resalta la «fortaleza» del balance global de la agroalimentación española y la tendencia al crecimiento, si bien advierte de la reestructuración empresarial y de esa concentración de beneficios en un grupo de empresas de mayor dimensión. El estudio ha sido presentado en la Universidad Politécnica de Madrid y elaborado por investigadores del Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales (Ceigram) de esta universidad.

Este trabajo se plantea como un observatorio en el que se recogen indicadores que hacen posible el seguimiento de la sostenibilidad en toda la cadena de valor de la producción agroalimentaria española, con el objetivo de facilitar el análisis cuantitativo de los parámetros seleccionados y su comparación con el resto de los países de la Unión Europea, así como para el diseño de nuevas políticas y estrategias públicas. En esta edición se ha ampliado el enfoque de la sostenibilidad al sector agroalimentario, incluyendo también a la industria alimentaria. En total, se han considerado cerca de 90 indicadores (en la edición de 2022 fueron 60), profundizándose aun más en el análisis.

Como ha indicado Eduardo Baamonde, presidente de Cajamar, «medir permite analizar y diagnosticar. Conocer en qué ámbitos se producen mejoras y en cuáles hay retrocesos o las mejoras se ralentizan o tienen un ritmo insuficiente para responder a las necesidades existentes. Y también comparar en qué medida nuestro sector, enormemente competitivo en el contexto europeo, tiene un rendimiento económico, social y medioambiental igual, superior o inferior al resto de la Unión Europea».

El documento resalta que el peso económico del segmento agroalimentario representa el 11,4% del valor añadido bruto del sector de la Unión Europea (UE), por encima del peso del conjunto de la economía española en la de la UE (8,6%). La producción final agraria, según datos de 2023, supera los 75.000 millones de euros y las exportaciones rondaron los 69.000 millones ese año (en las ventas exteriores las cifras de 2024 del superávit comercial no recogidas en el informe son mejores).

Sin embargo, el sector agrario «está polarizado», según ha explicado Baamonde durante la presentación, en alusión a las diferencias entre los pequeños, medianos y grandes productores. «La disminución en el número de explotaciones y el aumento del tamaño medio se acompaña de una progresiva concentración de la superficie en las explotaciones de mayor tamaño, de más dimensión económica, y de una creciente importancia de las explotaciones cuyo titular es una personalidad jurídica», según el informe. En ese sentido, el estudio de Cajamar no deja lugar a dudas: en España, 6,7% explotaciones agrarias aportan el 41% del valor de la producción.

Baamonde ha señalado que el pequeño productor está desapareciendo y que del lado contrario hay una parte de empresas competitivas que sí van avanzando en la dirección de las grandes cifras de la agricultura. También ha citado un tipo intermedio de agricultores y ganaderos que incluso se han incorporado hace poco a la actividad y que viven la «dicotomía» de cómo resistir a un mercado cada vez más volátil. Por otra parte, ha defendido el papel crucial de las cooperativas en este momento de reconversión.

Mejor que en la UE.

España, según el informe, mantiene estabilidad en el número de trabajadores, en torno a 1,3 millones (si se suman los agrarios y la industria), mientras que esta actividad pierde efectivos en la UE. Según la directora del Ceigram y coordinadora del informe, Isabel Bardají, la productividad de la mano de obra se incrementa en la agroalimentación española.

En cuanto a la concentración, entre 2010 y 2020 en España ha disminuido un 6,7% la cantidad de explotaciones, frente al 24% de caída que se ha registrado en la UE. Bardají ha explicado que en el caso español hay una «intensificación del tamaño medio (de la explotación) y del valor de la producción», mientras que en la UE se detecta, por contra, una «extensificación».

Por otra parte, según este estudio, en España un 41% de los responsables de explotaciones tienen más de 65 años frente al 33,2% en la UE. En cuanto a la presencia de mujeres, en España han aumentado un 22% las titulares femeninas de explotación.