Un tercio de las peleas en Aranda, en el barrio Santa Catalina

I.M.L. / Aranda de Duero
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Los servicios de Emergencias atendieron 138 altercados en la capital ribereña en 2024, entre los que se contabilizan 82 agresiones. La mitad de las trifulcas entre grupos también se localizan en esta zona

La presencia policial en esta zona de Aranda se despliega a diario, con refuerzos durante los fines de semana. - Foto: Alberto Rodrigo

Los problemas de inseguridad en Aranda de Duero tienen en los sucesos relacionados con peleas y agresiones uno de sus principales responsables. Aunque las cifras del balance de criminalidad que maneja el Ministerio de Interior contemple sólo 14 delitos de lesiones y riñas tumultuarias a lo largo del año pasado, estas cifras reflejan las que acaban en denuncia, por lo que las alertas sobre peleas y agresiones dan una medida más clara de la cantidad de altercados que se registran en las calles arandinas, y llegan a multiplicar casi por diez los partes policiales. 

Las estadísticas facilitadas por el servicio regional de Emergencias demuestran que el arranque del presente ejercicio mantiene los avisos por peleas y agresiones, si se comparan con el mismo periodo del año anterior. Entre el 1 de enero y la mitad del mes de marzo de 2024 el 112 recibió un total de 28 avisos por estos incidentes. En cambio, durante el mismo periodo de 2025, se han registrado 25 casos.  

El reparto de estos sucesos en el callejero arandino resulta muy desigual, porque uno de cada tres avisos se centra en el entorno de Santa Catalina. A lo largo del año pasado, se registraron en este barrio 18 peleas y 30 agresiones, y en lo que llevamos de 2025 la mitad de las llamadas por peleas. No todas las calles sufren este problema, la mayoría de los altercados tienen lugar en la zona donde se concentran más bares, como la calle Hospicio, y en sus alrededores, Santiago, Pizarro, Pedrote y Carrequemada. 

Unas cifras que vienen a reforzar la situación de inseguridad que vive una gran parte de los vecinos de esta zona arandina. «Yo he vivido siempre aquí y hasta ahora no había sentido miedo al volver a casa de noche, lo hago con el móvil en la mano por si acaso», reconoce Pilar, que reside en uno de los edificios más alejados del centro del barrio de Santa Catalina. Más allá del epicentro de los problemas de seguridad ciudadana, lugares como la plaza Santiago también acumulan problemas de convivencia y daños contra la propiedad privada.

«A mi hermano le abrieron el coche y lo destrozaron por dentro, y hace 20 días otro que estaba ahí en ese mismo lugar le arrancaron el retrovisor izquierdo», pone Arlei como ejemplos de los problemas causados por algunos clientes de un bar ubicado en esta plaza.

Pese a las diferencias que se observan en los datos relativos de 2024 y 2025, ambos periodos comparten una clara tendencia: la noche es el momento que concentra un mayor número de agresiones. En concreto, durante los tres meses y medio iniciales del año actual casi el 48% de los avisos a Emergencias se han realizado pasadas las 22:00 horas. Este reparto se incrementa ocho puntos porcentuales si se analiza todo el año 204, en el que 78 de los avisos por peleas y agresiones se recibió en horario nocturno, lo que hace un 56%.

Por su parte, la asociación de vecinos de Santa Catalina no mostraba su inquietud por la concentración de este tipo de sucesos en su zona de ocio y centraba sus quejas en el tráfico de sustancias ilegales. «Hay puntos de ventas de drogas en la calle Pizarro en su cruce con calle Tenerife y en la calle Hospicio, los compradores son mayoritariamente de fuera del barrio y los vendedores extranjeros», advertían desde la agrupación vecinal hace unos días, justo antes de la magnífica operación antidroga que ha permitido la detención de siete personas y el ingreso en prisión del cabecilla.