La Barriada de los Ríos acelera su regeneración

DIEGO ALMENDRES / Burgos
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La actividad se multiplica en varios puntos de este singular barrio de origen obrero en constante transformación y modernización

Las obras dejan al descubierto la huella de las antiguas casas. - Foto: Luis López Araico

La palpable evolución protagonizada en las últimas dos décadas marca el cambio de fisionomía de una de las zonas con más solera de la capital burgalesa. Una transformación imparable y ambiciosa a largo plazo, con una previsión de futuro que ya dibuja una moderna zona residencial a un paso del centro de la ciudad.

Mientras tanto, las características edificaciones originales que permanecen en pie transmiten esa esencia única y son ejemplo de la singularidad de una Barriada de los Ríos en constante desarrollo. Las características edificaciones de una sola planta que dieron forma a este barrio obrero levantado hace 75 años aún conviven -y lo harán aún en el futuro- con las nuevas viviendas unifamiliares adaptadas a los tiempos modernos.

Muchos descendientes de los primeros moradores, hijos o ya nietos de aquellos vecinos, han asumido en los últimos tiempos la propiedad de las parcelas para acondicionarlas. Las generaciones jóvenes regresan al barrio, pero también hay numerosos casos de residentes recién llegados a la zona ajenos a la tradición y atraídos por la virtudes de esta localización de la ciudad para echar raíces.

Entre unos y otros impulsan desde hace años la regeneración de la Barriada, una tarea que deja su huella en un proceso que aún necesita muchos años para desarrollarse por completo.Eso sí, la actividad es constante en cualquier rincón y avanza el devenir de los acontecimientos.

La vía principal cuenta con 900 metros de longitud, rodeada por otras arterias fundamentales de este núcleo urbano como son las calles que dan nombre los ríos Odra, Nela,Tirón,Trueba, Ubierna,Pedroso,Urbel o Cadagua.Todo, sin olvidar la calle de la Iglesia o el punto neurálgico de este sector, la Plaza Mayor. 

Actualmente, una veintena de parcelas se encuentran en obras -bien sean reformas integrales o de nueva construcción- para sumarse a una tendencia que promete ganar aún más ritmo en los próximos años.Todo lleva su tiempo y, mientrasalgunas de estas intervenciones se encuentran en su fase final, otras esperan la entrada de las máquinas una vez derribadas las edificaciones originales.

Solo en la parte inicial de Condesa Mencía y en la larga recta de la calle Pozanos que separa la Barriada de los Ríos con el gran complejo educativo de Maristas se salpican las obras en movimiento con un constante ir y venir de vehículos de empresa, de trasiego de obreros y de máquinas a pleno rendimiento.

La transformación completada hasta el momento define el cambio de concepto de la Barriada. En total, la Asociación de Vecinos tiene catalogadas 480 viviendas que conectan la avenida del Cid con el desarrollo urbanístico planteado a finales del siglo XX en la zona de expansión del G-3. La antigua barriada creada en el ya lejano 1950 en las afueras de la ciudad disfruta hoy de una privilegiada posición estratégica en el mapa y en el día a día de sus vecinos.

«La Barriada de losRíos siempre ha tenido atractivo», resume Javier Achirica. El presidente del Colegio de Arquitectos destaca que se trata de una zona «ya situada en el centro de la ciudad porque se puede considerar que la avenida de Cantabria divide el este y el oeste». 

Además de su «buena ubicación», Achirica subraya las posibilidades que ofrecen los solares a los propietarios para su transformación. «Su tamaño, generalmente grande, permite reconstruir la edificación existente y en algunos casos dan lugar a ampliaciones generosas», añade.

Por todo ello, la rejuvenecida barriada resulta «atractiva» para disponer de una vivienda unifamiliar en la ciudad con una parcela «interesante». Del mismo modo, esos aspectos positivos hacen que los precios para adquirir un solar sean altos. «Ya lo eran hace años. Después aquella tendencia se contuvo y, aunque bajaron algo, lo cierto es que no están al alcance de cualquiera», asume el representante de los arquitectos. 

El precio de las parcelas -aunque cada una tiene sus características, sus dimensiones y su historia- toma como referencia los 300.000 euros. Sin embargo, el coste total de su reconversión depende del tipo de vivienda. Sea como fuere, la renovación del sector es imparable y, del mismo modo, habrá que esperar mucho tiempo para que se complete. «Al fin y al cabo, son cientos de viviendas que requieren una aportación de capital importante para reconstruirlas», destaca Javier Achirica.

Esa profunda renovación en marcha aumentará las necesidades de futuro del barrio y de sus habitantes, quienes exigen una mejora de los servicios públicos. Feliciano González, presidente de la Asociación de Vecinos, destaca que esta regeneración de la Barriada de losRíos es una realidad por las apuestas realizadas por sus propietarios particulares sin la implicación decidida de la administración.

Colaboración municipal. Tras el Plan Parcial Illera las únicas guías son las condiciones establecidas en el PlanGeneral de Ordenación Urbana. Por ello, el representante vecinal pide una mayor implicación del Ayuntamiento. «Son casas que tienen 75 años y está claro que necesitan mejoras», asume, para destacar que el esfuerzo de los propietarios debe ir ligado a la cooperación municipal. 

«Las de antes no eran construcciones de lujo, pero ahora se están arreglando. El problema es que no se mejoran las calles ni las aceras.Ahí están los ejemplos de la calle Francisco de Vitoria, que la iban a arreglar y pararon el proyecto, o el de la calle Rodrigo de Sebastián, que está cerrada porque no es pública y no ofrece servicio desde que pasó lo que pasó con el colegio Peña Amaya», lamenta.

Las inversiones en el centro cultural y en el parque público sí contribuyen a la mejora del sector, aunque en los últimos años las inversiones han sido contadas «y la Barriada lo sufre». «Si de verdad somos una zona residencial no podemos tener las calles de un barrio creado hace 75 años», demanda González, quien pone como ejemplo el deterioro de las aceras y las inversiones pendientes para completar la transformación de un núcleo urbano que mira al pasado con orgullo y al futuro con ilusión.