Embajador de palabra y obra

M.S.B. / Burgos
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Burgaleses en la diáspora | Jesús Ángel Miguel García lleva más de dos décadas en Canadá (donde fundó el Spanish Institute), tras otra en Inglaterra, difundiendo y poniendo en valor el castellano y toda la cultura española

Jesús Ángel Miguel García (d.), con el embajador español en Canadá, Alfredo Martínez Serrano. - Foto: J.Á.M.G.

Jesús Ángel Miguel García no encabeza la representación diplomática de España en Canadá, sita en Ottawa, su capital. Tampoco dirige los consulados de Montreal o Toronto. Pero es uno de los mejores embajadores de este país en suelo canadiense. Y podría decirse que allende nuestras fronteras.

Burgalés del 68 nacido en la desaparecida Clínica del Carmen, en la Castellana, Jesús Ángel Miguel es un hombre de vasta cultura y con afán divulgador que lleva más de dos décadas residiendo en Winnipeg, una ciudad de unos 700.000 habitantes al sur del estado central de Manitoba, cerca de la frontera con Dakota del Norte y Minessota (EEUU). Se mudó en 2002 cuando a su esposa, cardióloga, le ofrecieron un puesto en un hospital de dicha ciudad, pues es de allí y sus padres, además, precisaban de atención. "Como decía mi madre, que en gloria esté, 'donde va el asa, va el caldero'", sentencia él.

Un año después Jesús Ángel fundó el Spanish Institute "para promover la lengua y la cultura españolas". Da clases, conferencias, hace traducciones, colabora en medios de comunicación, organiza actos culturales, seminarios... Está muy implicado en todo lo que tiene que ver con lo español, a pesar de los casi 7.000 kilómetros de distancia que le separan de su cuna y de la del propio idioma de Cervantes.

En Burgos fue alumno de Jesuitas de los 6 a los 16 años, para luego irse a Madrid a las Mercedarias de Bérriz y a las Damas Apostólicas. Pasó algunos veranos en Covarrubias y en Vilviestre del Pinar, e hizo Magisterio en Burgos y Filología Inglesa en Valladolid. Gracias a una beca Erasmus llegó en 1991 a Newcastle upon Tyne (Inglaterra), y allí su vida tomó un rumbo que no figuraba en el guion. Acabó la carrera, dio clases durante una década en varios colegios y universidades inglesas de español, historia, literatura, cine, arte... y conoció a una winnipeguesa. Su esposa.

Apasionado de la música, los domingos asiste a la misa tradicional en latín y con gregoriano


Para este también investigador en el St. Paul's College de la Universidad de Manitoba, Canadá es su presente y su futuro: "Puede que termine siendo el único burgalés enterrado en Winnipeg", comenta.

Maestro, lingüista y cultivador y altavoz de la cultura y la historia españolas, se define como "apasionado de la etimología y del estudio de idiomas (castellano, inglés, francés, italiano, japonés, griego y latín). Cada palabra es como conocer a alguien o saber algo más de un amigo, conocido o desconocido... Los domingos asisto a la misa tradicional en latín y con canto gregoriano", resume.

Pese a ser de Burgos y llevar dos décadas en Canadá, aún se le hacen duros esos inviernos con hasta -30 grados (viento incluido). De los canadienses, afirma que son "gente campechana, llana y cordial. Pero echo de menos la riqueza milenaria cultural de Europa, que marca y determina los valores más profundos de un país y de sus gentes".

Echando la vista atrás, así ve su recorrido profesional: "He logrado mis sueños que empecé a tener a los 14 años, dedicarme en cuerpo y alma a enseñar el español y difundir nuestra cultura en prestigiosos colegios y universidades inglesas y canadienses. Tras 40 años haciéndolo, me doy por satisfecho", concluye este afanoso misionero del castellano y Quijote de la eñe.

EN LA MENTE

¿Algún sueño o proyecto aparcado pero no descartado? "1) Conseguir que la UNESCO declare Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad el canto gregoriano del Monasterio de Santo Domingo de Silos. 2) Diseñar la Ruta de la Herencia Española en la provincia del Pacífico de la Columbia Británica. 3) Lograr que el Museo Canadiense para los Derechos Humanos de Winnipeg exhiba un facsímil de las Leyes de Burgos. Si alguna institución pública o privada burgalesa pudiera hacerse con una copia, sería un privilegio entregarla en dicho museo. Mi lema: 'Plus ultra'".

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