La gran expansión urbanística prevista por el equipo de Gobierno en el corazón de la ciudad no afectará a la futura peatonalización de las calles La Calera y Trinas, pero sí retrasará estas actuaciones hasta el próximo mandato.
En este momento la prioridad en el número 1 de la Plaza Mayor es activar los mecanismos necesarios para dar forma a su gran apuesta centrada en la calle Santander, una idea que será compatible en un futuro con el desarrollo de la planificación prevista para las vías mencionadas.
Llegado el momento, la intervención en el entorno que comprende los edificios de Correos y sindicatos con la calle San Pablo como corredor principal podrá completarse sin que se vea afectada por los nuevos flujos de tráfico que generaría el nuevo túnel planteado y las peatonalizaciones que se completarán en San Lesmes y las plazas de España y del Cid (estas parciales).
Una vez liberado de todo condicionamiento urbanístico o relacionado con la movilidad por carretera, el proyecto ideado para Trinas y La Calera se considerará independiente de la actuación en la calle Santander y no una segunda fase de la actuación defendida por el PP en el corto plazo.
La peatonalización de las calles Trinas (20) y La Calera (30) eliminaría medio centenar de aparcamientos de estacionamiento regulado
Del mismo modo que el peatón ganará en el futuro esos nuevos espacios, la idea de las calles adyacentes a San Pablo puede esperar. El equipo de Gobierno municipal llevaba esta doble peatonalización en su programa electoral y, aunque no era una cuestión urgente al comienzo del mandato, sí se consideraba como una intervención posible antes de 2027.
Ahora la planificación ha cambiado de forma radical y durante los próximos años se mantendrá el orden actual. Así se cierra un nuevo capítulo de una propuesta que lleva diez años encima de la mesa y que no acaba de ejecutarse para renovar este céntrico espacio de la capital.
Han pasado tres corporaciones y habrá que esperar a un cuarto mandato. En 2015 el Ayuntamiento entonces liderado por Javier Lacalle (PP) prometió esta actuación en el céntrico enclave y, posteriormente, el Ejecutivo de Daniel de la Rosa (PSOE) invirtió en 2022 un total de 16.578 euros para adjudicar la redacción del proyecto que definiera la solución técnica.
Ninguna de las dos oportunidades tuvo recorrido y el cambio de guardia al frente del Ayuntamiento en el año 2023 dibujó una nueva posibilidad que ha seguido el mismo camino que las anteriores.
La calle Trinas apenas cuenta 120 metros de longitud y su forma de 'L' conecta San Pablo con La Calera en la conexión presidida por el Bar Patillas y por el colegio Reparadoras. Un corredor que cede el protagonismo al tráfico con aceras estrechas.
Trinas (120), una calle en forma de 'L', y La Calera (250) suman 400 metros de longitud en el entorno de San Pablo y del edificio de sindicatos
Se trata de una vía transitada por los vecinos del entorno y por aquellos conductores que buscan un lugar donde aparcar sus vehículos. Actualmente, la calle dispone una veintena de plazas de estacionamiento regulado divididas en tres pequeños tramos. Además, cuenta con otro punto de parada reservado para Correos.
Por su parte, la calle La Calera también formará parte del plan que el actual Ejecutivo pretende desarrollar en la zona. En este caso, su peatonalización eliminaría una treintena de espacios de zona azul desde su nacimiento en el cruce con San Pablo hasta su desembocadura en la calle Valladolid. Un segmento que suma 250 metros de longitud.
Esta obra restaría una incorporación a la N-120 y con ello se perdería una alternativa a la calle San Pablo para salvar el tramo final del eje sur-norte de la ciudad. Sin embargo, el área de Urbanismo considera que este cruce es complejo por su escasa visibilidad y por la necesidad de invadir los dos carriles que van en sentido al centro.