La 'lotería' en formato de subvención cae por tercera vez en Oña en dos meses. Recién anunciadas las inversiones de 2,2 millones de la Junta para reabrir el albergue juvenil y de 1,7 millones para ejecutar la III fase de restauración del Monasterio San Salvador para usos culturales y turísticos, ahora llega otra inyección económica de 1.654.615 euros procedente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
El Instituto para la Transición Justa (ITJ) ha seleccionado diecinueve proyectos presentados en la segunda y última convocatoria de ayudas destinadas a municipios de zonas afectadas por la transición energética, entre los que repartirá 25 millones, dos de ellos, los únicos de la provincia burgalesa, impulsados por el Ayuntamiento de la villa condal.
Gracias a este empujón económico, la transformación del antiguo cuartel de la Guardia Civil en un bloque de viviendas sociales y la rehabilitación de una parte del colegio destinada al emprendimiento y a la innovación digital será una realidad próximamente.
Reconvertir las instalaciones ubicadas junto a la carretera N-232, clausuradas desde 2011 en un edificio con cinco pisos es una propuesta que la localidad persigue desde hace años y que la actual alcaldesa, Belén Paramio, ha impulsado para responder a la escasez de oferta inmobiliaria en la localidad y duplicarla. La rehabilitación integral del inmueble, incluido el garaje y el patio exterior, cuyo presupuesto alcanza el millón de euros, dependía de esta ayuda. El proyecto contempla destinar la vivienda de la planta baja a jóvenes, dos del primer piso a personas vulnerables o víctimas de violencia de género y familias, y otras dos -en la segunda- a nuevos pobladores.
Además de mejorar la envolvente térmica y la cubierta, con la memoria presentada en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia se pretende «crear nuevos espacios acordes a los nuevos usos programados, acondicionar la accesibilidad mediante un ascensor y una rampa de acceso a la planta baja, y equipar los cinco pisos al completo», explicó en su momento la regidora. El edificio se encuentra en buen estado estructural, no presenta ningún daño o defecto grave, y dispone de acceso a todos los servicios básicos de agua, electricidad y saneamiento.
Como proyecto complementario al espacio acondicionado en el viejo matadero municipal al primer espacio coworking de la villa condal, la corporación se planteó transformar una zona parcial del colegio público San Salvador, inutilizada desde hace más de una década, en un local destinado al emprendimiento y a la innovación digital (CeId). Se trata de un lugar pensado para fomentar las «iniciativas de los emprendedores, diseñado principalmente para aquellos que desean crear una empresa o pretendan ofrecer formación a otras personas», aclaró Paramio tras presentar el proyecto a la convocatoria. Las instalaciones contarán con despachos, un auditorio y salas de reuniones, y la inversión para ejecutar las actuaciones previstas asciende a 603.156 euros.
Ni un euro para Miranda, las Merindades y gran parte de la comarca burebana.
La lluvia de millones que se esperaba del Instituto para la Transición Justa (ITJ), vía fondos europeos Next-Generation, deja fuera a 20 proyectos burgaleses (de los 182 en total) , 4 de ellos por falta de presupuesto disponible y al no ser financiable, y 16 por no aportar la documentación requerida establecida o no englobar ninguna de las cuatro tipologías. El Ayuntamiento de Miraveche se quedará con las ganas de rehabilitar el inmueble para uso de vivienda social, mientras que Trespaderne no ejecutará el proyecto de centro cultural y coworking con esta ayuda. Santa Gadea del Cid y su idea de poner en valor patrimonial y promocionar el castillo, y San Zadornil con su proyecto de edificio multifuncional en el antiguo cine también se despiden de la subvención por falta de financiación.
Entre el largo listado de solicitudes inadmisibles al no proporcionar el informe completo se encuentran varios en la comarca burebana: la mejora de la red de agua en Quintanaélez, las obras de acondicionamiento de un centro social en Santa María Rivarredonda, un proyecto de compostaje en Cubo, otro denominado abarenes se mueve en Oña, la mejora de un inmueble destinado a centro socio-cultural en Busto y la instalación de infraestructuras en la senda del Pan Perdido, en Navas. En Las Merindades son otros tantos los proyectos de los Ayuntamientos descartados. Entre ellos, la dinamización turística de la antigua estación de ferrocarril de Trespaderne, la instalación de una red inteligente de abastecimiento de agua en Frías, la regeneración rupestre de la cueva de Cillaperlata, la senda peatonal y de cicloturismo del Partido de la Sierra de Tobalina, la recuperación del molino de la cascada de Pedrosa de Tobalina y la reforma de un inmueble en Valle de Tobalina. La rehabilitación de la casa de D. López en Miranda como museo local y centro de interpretación, la mejora de un inmueble para fines sociales en Pancorbo, la rehabilitación del lavadero de Ameyugo y la ampliación de la red de agua en Bozoó tampoco han tenido suerte.