Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Falta profundidad

28/03/2025

El debate parlamentario sobre la preparación de la Unión Europea para acometer la defensa autónoma de su territorio, tras la pinza de Trump y Putin, dejó patente la dificultad para que entre los dos partidos mayoritarios se alcance un pacto que avale las decisiones que en materia de defensa tendrá que abordar el Gobierno español, tanto en forma de aumento de la financiación para el rearme como para la presentación de un plan de defensa coherente con las exigencias de Bruselas.

Las intervenciones de todos los líderes pasaron por encima de las cuestiones que son objeto central del diálogo en otros países, que tienen prioridades distintas en función de la proximidad a las amenazas que se dibujan en el horizonte. Salvo alguna referencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez el reto de portavoces obviaron el debate de la solidaridad de España con el resto de los países que sienten el aliento del oso ruso en el cogote. La solidaridad cuesta dinero, pero el jefe del Ejecutivo decidió no bajar a la concreción del gasto, una treta para evitar la presión de sus socios de gobierno y aliados parlamentarios, que no se conforman ni se creen las palabras de que no se tocará el Estado de bienestar, y porque tampoco iba a convencer al PP, dispuesto a negar su aprobación a cualquiera de las propuestas que proponga, por fas o por nefas.

Del mismo modo los portavoces parlamentarios pasaron de puntillas sobre la iniciativa gubernamental de poner en marcha un plan 'Plan Nacional de Impulso Tecnológico' para canalizar la inversión en defensa más allá de armamento, que está en línea con las pretensiones del Gobierno de que la UE no hable solo de rearme sino de seguridad en un aspecto amplio, en línea con la respuesta que requieren las amenazas que suponen las guerras híbridas. La industria militar española tiene una cierta potencia y puede verse beneficiada de la europeización del gasto previsto en armamento. Solo la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, cogió al vuelo las palabras de Sánchez Nogueras y subrayó la importancia del tejido productivo e industrial catalán en materia de defensa y reclamó que se tenga en cuenta a Cataluña en la nueva arquitectura de seguridad europea.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, presiona a Sánchez para que presente un plan de defensa cuanto antes, urgido por una prisa que choca incluso con el calendario de la propia Comisión Europea y la OTAN que deben decidir cómo actuar en el futuro. Los debates que en otros lugares tienen una gran profundidad, aquí se quedan en la espuma de las cuestiones nacionales los rifirrafes nacionales sin ahondar en las implicaciones de todo tipo que tiene el cambio de era geopolítica. Por ahora, como reacción inmediata, la UE incentiva un mayor gasto en sistemas de armas, pero cada vez son más las voces que indican la necesidad de coordinar las compras y sobre todo de establecer una arquitectura militar y de seguridad que permita la interoperabilidad de todos los ejércitos europeos, que en conjunto tienen mucha mayor potencia que las fuerzas armadas rusas.  

Lo que no se le puede negar a Feijóo es la capacidad de improvisar y de introducir más ruido en el debate con su pretensión de reunirse con los jefes de Estado Mayor de los Ejércitos para conocer cuáles son sus necesidades. La Constitución subraya que el Gobierno dirige la defensa del Estado. Feijóo, que no preside el Gobierno porque no quiere, tiene que asumir ahora esa circunstancia.