El Mirandés regresó hace unos días a los entrenamientos después de otros tantos de descanso y lo hizo con la tranquilidad que da empezar el año en puestos de ascenso directo. Un escenario muy distinto al de 2024 y que se refleja también a la hora de moverse en el mercado invernal. Si en el último mes de enero realizó hasta 10 operaciones, esta vez no se prevén grandes movimientos debido a la buena marcha del equipo. De momento, ha realizado la incorporación de Iker Benito, un extremo de talento que llega en calidad de cedido hasta final de la temporada desde el Osasuna.
Alfredo de Miguel, presidente del Mirandés, dejó claro en la Asamblea que no quiere que nadie toque la plantilla porque está funcionando a la perfección y recordó que ninguno de sus integrantes tiene cláusula para salir en el mercado de invierno. Además, tampoco ha sufrido lesiones de gravedad que le fuercen a hacer incorporaciones obligadas.
Así las cosas, no se espera que haya salidas de jugadores con peso en los planes de Alessio Lisci, una circunstancia que permitiría al italiano disponer de las mismas 'armas' -más Iker Benito- para seguir soñando y que no se produjo el año pasado.
Cabe recordar que el Mirandés tuvo la sensible baja de Rubén Sánchez en el invierno de 2024, ya que el Espanyol adelantó la vuelta de su cesión. Sin duda, un contratiempo que arrastró durante el resto de la temporada en el flanco derecho. Además, también salieron en busca de más protagonismo el lateral Diego Moreno con destino Cartagena y los atacantes Iosifov y Godoy con rumbo al Castellón y al Nástic de Tarragona, respectivamente. Eso sin contar las lesiones de gravedad de Miguel Baeza y Javi Martón.
Eso provocó que la dirección deportiva se tuviera que mover con rapidez en un mercado que no siempre es sencillo. Incorporó hasta a seis jugadores y ninguno de ellos acabó teniendo un papel destacado.
Llegaron el portero Andoni Zubiarre (Eldense), el lateral derecho Houboulang Mendes (Almería), los mediocentros Ibrahima Kebe y Daniel Luna, y los delanteros Lautaro de León y Nino La Gumina. Este último fue el que más jugó, aunque no tuvo mucho acierto de cara a portería.
Durante ese inicio de año, en el que Lisci debía encajar las nuevas piezas, el Mirandés lo pasó muy mal y apenas cosechó puntos durante el mes de febrero. Fueron momentos de mucha incertidumbre que acabaron con el equipo jugándose la permanencia en la última jornada contra el Amorebieta. Al final, le salió cara.
Nada que ver con la situación que afronta el cuadro rojillo esta temporada, pues tiene la salvación prácticamente asegurada, no se esperan salidas de jugadores importantes y todos sueñan con dar la campanada. Se adivina un mes tranquilo para la dirección deportiva burgalesa.