La vivienda en los pueblos se ha convertido en uno de los mayores problemas a la hora de atraer nuevos habitantes. Esta situación preocupa a Rural Vivere, y por ello trabajan para paliar la falta de oferta en las localidades más pequeñas. A través de una colaboración con la empresa social de innovación tuTECHÔ, quieren promover la venta de inmuebles que tras una rehabilitación puedan ponerse en alquiler.
El precio máximo de compra de las casas que busca la asociación está establecido en 50.000 euros. A partir de ahí, la empresa se encarga de restaurar las viviendas, ponerlas en alquiler, e incluso, buscar inquilinos para habitarlas. «Nosotros buscamos inmuebles en los pueblos por este valor, las compraría tuTECHÔ y luego, ellos mismos se encargarían de traer personas», explica Paco Ayala, presidente de Rural Vivere. Esta entidad trabaja con sus propios servicios profesionales para realizar los arreglos y consigue la financiación a través de inversores privados o públicos con los que hace de mediadora.
Según explica el responsable de Rural Vivere, una de las mayores barreras que encuentran las personas que buscan asentarse en las zonas rurales está directamente relacionada con el estado de las casas disponibles. En muchas ocasiones, estos inmuebles, con una razonable inversión pueden convertirse en un espacio perfecto para entrar a vivir en ellos. «La mayoría de las viviendas no son habitables y otras, que sí que lo son, terminan deteriorándose por la falta de uso», explica Ayala.
El presidente aclara que el objetivo para este proyecto no está puesto en las segundas residencias, sólo en las viviendas que están completamente cerradas. «No encontramos casas de estas que quieran alquilar, las personas que las tienen, a veces tienen desconfianza porque creen que les pueden ocupar la casa, algo que en los pueblos no existe», manifiesta.
Otro de los problemas se encuentran las personas interesadas en comprar un inmueble en un pueblo está en el coste, puesto que no se ajusta a la realidad del mercado. «Creemos que podemos dar vida a alguna casa y que la gente se anime realmente a vender a un precio que consideramos que es justo. En muchos casos vemos que se mezcla el apego y debemos hacer ver que el valor monetario de una vivienda no puede ir ligado al sentimental», argumenta el presidente de Rural Vivere.
Este impulso está respaldado por una situación privilegiada en la comarca que cuenta con una importante oferta de empleo para acoger a más habitantes.