El paso del tiempo va en contra de cualquier proyecto y más si se trata de un tema relacionado con la rehabilitación y puesta en servicio de las infraestructuras. La inacción del Gobierno central en la reapertura de la línea de ferrocarril Madrid-Aranda-Burgos, a la que hay que añadir los plazos de todo trámite administrativo, alarga cuatro años la puesta en servicio del tren Directo. La Plataforma Ciudadana por el Ferrocarril ha hecho este cálculo a la baja, porque los plazos se podrían incrementar dos años más si hubiese que modificar el actual trazado. Con esta estimación, si se tomase ahora la decisión firme de recuperar esta infraestructura de comunicación podría estar en servicio en el año 2029.
El presidente de la plataforma, Jorge Núñez, plantea que, una vez que se conozca el resultado del último estudio de viabilidad, que debería estar a mediados de este año, empezarían a contar unos plazos para los que este colectivo quiere adelantarse. «En la misma situación, a la espera de un estudio de viabilidad, se encuentra la línea de la Ruta de la Plata, y los colectivos que la reivindican han conseguido que les den un adelanto antes del texto definitivo», expone Núñez. Un movimiento que también intentarán llevar a cabo desde la Plataforma del Directo, «pero aquí no somos tanta gente implicada y la Junta tampoco nos apoya tanto como a la Ruta de la Plata, aunque sea desde un segundo plano», lamenta el agravio comparativo.
Aun así, Núñez parte de un plazo de 2 años para realizar un estudio técnico de impacto ambiental sobre las modificaciones que habría que hacer sobre el actual trazado. «Es una línea que empezó a construirse en 1.920 y que, para abaratar costes, pasaba por todos los pueblos; ahora eso no es necesario, pero hay muchas cosas que se pueden y se deben mejorar», apunta el presidente de la plataforma.
Una vez se conozca lleve a cabo ese estudio técnico para modernizar el trazado, y tras medio año para dar tiempo a tramitar alegaciones y expropiaciones, habría que añadir otro año para licitar las obras de modernización de la línea, con cinco meses a mayores para el concurso público para adjudicar las obras, que podrían tener un plazo de ejecución de dos años. Con esta línea temporal, los trenes podrían circular entre Madrid, Aranda de Duero y Burgos en 2031, dos años más por los posibles cambios de puesta al día del trazado.
En ese lapso de tiempo, daría tiempo de sobra, según la estimación de la Plataforma por el Directo, a poner en servicio el túnel de Somosierra. Con el estudio de funcionalidad ya hecho, en dos años podría estar operativo para el paso de trenes, tanto si se hace la intervención mínima para sacar la bateadora de su interior y los arreglos necesarios como si se plantea el arreglo integral de la estructura, con los actuales condicionantes de seguridad. «Eso supondría un cambio en el coste, de los 3 millones de sacar la bateadora a los en torno a 70 de la obra completa, pero se podría hacer de forma paralela al arreglo de toda la vía», especifica Núñez.
El presidente de este colectivo reivindicativo pone el acento en la falta de respuesta del Gobierno central a la exigencia de reapertura del tren Directo. «Nos piden que justifiquemos que es una línea rentable, cuando ya encadenamos varios gobierno que se han encargado de hundirla», denuncia, mientras pone como ejemplo la disparidad de costes en función del tipo de líneas. «Para el Directo harían falta 1.300 millones, que sale a 4,5 millones de inversión por kilómetro, mientras que para hacer uno de AVE hace falta 15, y encima no es rentable porque las operadoras llevan años encadenando pérdidas», ejemplifica Núñez.
Otro de los objetivos por los que han creado estas perspectivas temporales para la reapertura de la línea busca que la ciudadanía sea consciente de que esta reivindicación «lleva mucho tiempo y esfuerzo», por lo que desde la plataforma pide que la comarca no baje los brazos en esta demanda.