La Asociación de Daño Cerebral de Burgos (Adacebur) acaba de incorporar a su oferta de servicios, siempre creciente, un programa de 'reciclaje' de conductores con lesiones en el cerebro a causa de un traumatismo, de un ictus o de otras patologías que provoquen daños. Y lo crean con un objetivo múltiple: ayudar a los usuarios a recuperar las habilidades perdidas (motoras, sensoriales, cognitivas y conductuales), darles más seguridad para volver a ponerse al volante tras la inhabilitación legal (de, al menos, un año) y, por último, prevenir futuras lesiones. «Se trata de evitar que una persona con daño cerebral vuelva a sufrirlo por un traumatismo; es prevención por los dos lados», señala la coordinadora y educadora social, Mónica Alba.
El proyecto 'Renovando habilidades de conducción después de un daño cerebral' fue uno de los seleccionados por la Oficina Española de Aseguradoras de Automóviles (OFESAUTO) en su convocatoria de ayudas del 2024 para iniciativas sociales, por lo que aporta 31.500 euros. «Pero el proyecto se mantendrá en el futuro, una vez que se acabe la subvención», afirma Alba, subrayando que decidieron crearlo «por la necesidad que veíamos con los usuarios»; personas cada vez más jóvenes -los últimos socios tienen entre 50 y 60 años- y que al impacto de las lesiones tienen que añadir la contrariedad de no poder conducir. «Es como que les cortaran las alas y, siempre, es una de las cosas que más les cuesta asumir», explica Alba, destacando que es imperativo legal: «Se les retira el permiso durante un mínimo de 12 meses». Y, dado que el Reglamento General de Conductores establece que «la vigencia del permiso de conducir está condicionada a que el conductor mantenga los requisitos exigidos en la obtención del carné», tiene que acreditarse mediante informe médico que la persona con daño cerebral puede volver a conducir. Algo que hace el neurólogo y, solo después de que el especialista afirma que pueden conducir, se puede participar en el curso.
Pero una cosa es que en el papel se indique se está en condiciones y otra es verse al volante. «Siempre les decimos que cuando una persona sufre un daño cerebral, cambia; ya no es la que era antes y al coger el coche no solo puede ser un peligro para sí misma, sino también para su familia y/o para toda la sociedad en su conjunto», dice Alba. Así, aunque saben de usuarios que antes de dar este paso se marchan a zonas despobladas a practicar, ellas sostienen que «si vas a conducir en la ciudad, es ahí donde has de probar». Y, desde luego, que debe hacerse en condiciones de seguridad y con garantías.
Por este motivo, el proyecto recién estrenado tiene dos partes. La primera es la rehabilitadora, en la que las profesionales de Adacebur trabajarán con ellos «tanto a nivel cognitivo como físico, con las neuropsicólogas, la terapia ocupacional y, si fuera necesario, la fisioterapia». Como cualquier otra rehabilitación, la duración depende de las necesidades y habilidades de cada uno. Por ejemplo, entre las alteraciones cognitivas entra la pérdida de atención, la desorientación o la dificultad para entender las señales; entre las sensoriales, el equilibrio, la visión, el tacto, la audición o la propiocepción; entre las motoras, los temblores, la descoordinación muscular, la rigidez... «Lo mismo que hay que aprender a leer o a sumar con ellos, creemos que esto también es importante. Porque damos por hecho que lo saben con antelación, pero no tiene por qué ser así», apunta Alba.
Convenio. La siguiente parte es práctica y, para ello, han llegado a un acuerdo con una autoescuela de la capital para que, quienes lo necesiten, practiquen con un profesional las maniobras en las que se sientan más inseguros. Y a esto añadirían en un futuro sesiones de seguridad vial «enfocadas a la influencia del alcohol, de la medicación, el uso obligatorio del cinturón... Todo lo básico.
De los más de 150 usuarios de Adacebur, 18 tienen lesiones por un traumatismo. Y, de estos, 7 las adquirieron en un accidente de tráfico. De ahí que, para concienciar, cada mes de marzo se haga un control aleatorio en colaboración con la Policía Local.