Diego Almendres

Plaza Mayor

Diego Almendres


Radares

07/02/2025

Todos somos peatones y muchos de nosotros utilizamos el coche para desplazarnos por la ciudad. Esa experiencia cotidiana permite comprender, incluso sin prestar demasiada atención al asunto, que en Burgos aún se corre. Demasiado, según la zona del casco urbano que uno analice.

Esos puntos negros son conocidos y el número de accidentes registrado exige más soluciones. Hasta ahora, el control policial y la instalación de elementos de seguridad como la iluminación del cebreado o los pasos elevados no han servido para concienciar a los conductores con prisa ni a los peatones 'despistados' que cruzan por donde no deben.

La estrategia a aplicar en los próximos meses es la instalación de radares en la calle Vitoria y en las avenidas del Cid, de Castilla y León y de Cantabria. Una medida que, a buen seguro, no gusta y que se aceptará a regañadientes con la cantinela de que solo buscará un fin recaudatorio. 

A nadie le gusta sentirse vigilado, pero esas vías necesitan una acción urgente para convencer a los más rapidillos de que la ciudad no es un circuito para correr. Basta con situarse 10 minutos en un punto de la avenida de Castilla y León, contar cuántos coches circulan a una velocidad excesiva y cuántos se fuman los pasos de cebra situados a lo largo de una recta que, efectivamente, 'invita' a pisar el acelerador con alegría.

Ahí los pasos elevados tienen una función totalmente testimonial, como lo tienen los medidores de velocidad. Hasta el momento, la Policía Local realiza controles periódicos, pero el peligro es constante. Lo mismo ocurre en el resto de las avenidas escogidas u otras calles como Severo Ochoa, Juan Ramón Jiménez o Martín Cobos. Si las nuevas cabinas sirven para reforzar la disuasión o la concienciación, bienvenida sea la medida por la seguridad de todos. También por la seguridad de los que van a toda pastilla.