Un retraso más en las previsiones del Ministerio de Transportes. El nuevo tren que iba a cubrir el trayecto entre Burgos y Logroño pasando por Miranda no empezará a circular hasta el mes de marzo, cuando estaba previsto que lo hiciera desde el pasado mes de noviembre. Renfe justifica ese aplazamiento sobre la previsión anunciada por Puente en abril por razones operativas de «planificación para organizar el material». «Estamos reajustando el parque de trenes», indicaron fuentes de la compañía ferroviaria.
Renfe asegura que se mantiene el compromiso de poner en funcionamiento ese nuevo servicio ferroviario a Madrid con un tren Alvia, pero reprogramado a marzo del próximo año. La previsión de esta nueva ruta a Madrid fue un ofrecimiento del ministro Puente al Gobierno de La Rioja, después de que el presidente Gonzalo Capellán insistiese al Ministerio en la necesidad de reforzar la conexión ferroviaria con la capital de España con nuevos trenes por Rioja Baja, con parada en Calahorra, que acorten notablemente la duración actual del viaje. Esta posibilidad no tiene, por ahora, fecha para convertirse en realidad.
A pesar de ser vecinas, las conexiones entre Burgos y La Rioja no podrían ser peores. Si uno se decide a recorrer los escasos 130 kilómetros que separan la capital castellana con Logroño por carretera no tiene otro remedio que tomar la peligrosa N-120. La ejecución de la autovía A-12, históricamente demandada por ambos territorios, no culminará hasta entrada la próxima década.
Hay que recordar que la conexión de ambas capitales aún es por carretera convencional
Si la opción escogida es el ferrocarril, a día de hoy no existen conexiones directas salvo desde Miranda de Ebro, donde parte una vía -única- hasta la capital riojana y posteriormente hacia Aragón. De ahí que sea tan importante la puesta en marcha del tren directo a Logroño desde Burgos, que ahora se va a retrasar. Esta nueva frecuencia conectará Madrid con Logroño a través de Burgos y Miranda podría tardar entre 3 horas y media y 3 horas y 45 minutos.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, anunció en abril del pasado año una reorganización del parque de trenes una vez que los nuevos convoyes de la serie 106, comúnmente conocidos como Talgo Avril, van a reemplazar al grueso de los que operan en Galicia y Asturias. De este modo, las unidades que salgan de estos dos corredores se emplearán de forma progresiva en reforzar la presencia del ferrocarril en territorios que hasta la fecha adolecen de buenas conexiones. Uno de ellos es La Rioja, que tan solo contaba con una frecuencia diaria y sin transbordo hasta Madrid.
El presidente de Renfe, Raúl Blanco, confirmó hace unos meses que una vez entre en servicio el convoy, que se prestará con un modelo de la serie 120.5 (con 226 asientos y una persona con movilidad reducida) se pondrán a disposición alrededor de 3.200 plazas semanales entre ambas capitales españolas.