Aranda pone coto al aumento de terrazas en el casco histórico

I.M.L. / Aranda
-

El entorno de Santa María alcanza la máxima concentración permitida y hay solicitudes que aún están en estudio porque no se pueden compaginar con las normas de accesibilidad

La mayor concentración de terrazas se registra en el cogollo del casco histórico de la capital ribereña. - Foto: Valdivielso

La Concejalía de Obras y Urbanismo del Ayuntamiento de Aranda está completando la puesta al día de las autorizaciones para ocupar la vía pública con las terrazas de los bares. A lo largo del año, se han registrado 125 solicitudes, de las cuales hay 44 que ya han obtenido la renovación o primera licencia, mientras que otras 40 están pendientes de pasar ese trámite y el resto necesitan que se complete la documentación que han presentado los peticionarios o están a la espera de solucionar algún detalle.

Esta labor, que los técnicos desarrollan visitando todos y cada uno de los enclaves para confirmar qué tipo de terraza se puede poner o cuántas mesas caben, se topa con complicaciones cuando se refiere a las calles que conforman el casco histórico, sobre todo en el entorno de Santa María, donde la estrechez de algunas vías y la concentración de establecimientos hosteleros hace casi imposible encajar el puzzle de peticiones con la normativa de accesibilidad. 

Esta situación está provocando que se produzca «un conflicto entre las autorizaciones de los bares colindantes» especifica la edil de Obras, Ana María Hervás, a lo que se suman otros casos en los que «depende de donde vaya la terraza, se requiere la autorización de la propiedad de al lado». «Nos hemos encontrado con algún caso que, teniendo la autorización municipal en regla, llega este año y el de al lado dice que le retira la autorización o le pone condiciones a la que firmó en su día», especifica Hervás los conflictos que se están encontrando en estos casos.

A ello se suma que algunas solicitudes no son compatibles con el tránsito de peatones, porque la calle no tenga la suficiente anchura para poder poner una terraza. En el casco histórico se localizan 34 expedientes, de los que seis recibieron una respuesta negativa inicial y cinco son solicitudes por primera vez.

Mientras se sigue la tramitación de los distintos expedientes, el trabajo a pie de calle para controlar la correcta ubicación de las terrazas se sigue haciendo. «La Policía Local vigila todos los días las terrazas, y lo hace con la información actualizada, otra cosa es que si los agentes pasan a una hora y, un rato después, el hostelero o el cliente de turno mueve la mesa, ahí es dónde está el problema», reconoce la edil, que recuerda que los establecimientos que tienen autorización para poner terraza cuentan con una tarjeta informativa en la que se especifica cuántas mesas y sillas puede poner y dónde, que les sirve a los agentes policiales para comprobar que se siguen las pautas que fijan las autorizaciones para cada bar. «Cada bar se estudia su situación particular, porque en las calles peatonales se pueden poner terrazas adosadas a la fachada siempre que queden 3,5 metros de paso al otro lado», apunta Hervás ante las dudas que puedan surgir.

Lo que no se ha contemplado en las solicitudes registradas es la construcción de cerramientos, lo que se conoce como terrazas covid. La normativa municipal sí que lo incluye en los supuestos como posibilidad, pero los hosteleros arandinos son más proclives a pedir toldos, sombrillas y mamparas, que también se tienen que especificar en las solicitudes para lograr la autorización administrativa.