El despertador de Diego dejó de sonar a las 6 de la mañana hace unos meses. Al reloj tampoco es que le haga demasiado caso. Se levanta por inercia antes de las 7 -domingos incluidos- y antes de acudir a la granja compra el Diario de Burgos, el único aliado con el que cuenta para retener al abuelo en casa. Mientras el señor Arsenio repasa la actualidad de la provincia, Andrés, César, Roberto -tres de sus hijos, sin descendencia- y ahora también el nieto proceden a ordeñar a casi mil ovejas de raza Assaf. Desde niño sintió especial devoción por el campo, y mientras sus amigos disfrutaban de las vacaciones de verano en la playa o piscina él lo hacía en Reinoso, su pueblo, rodeado de animales y tractores. A sus 35 años no le ha temblado el pulso a la hora de tomar una de las decisiones más importantes hasta el momento y se despidió del trabajo que desarrolló durante 14 años en la ITV de Briviesca para incorporarse en el negocio familiar.
Las ocho horas de faena durante cinco días a la semana han sido desbancadas por las jornadas interminables los 365 días del año. «¿Por qué?», le preguntaban sus padres. «Porque es lo que me gusta», respondió. Cuidar a un millar de cabezas de ganado y cultivar tierras -y todo lo que ello implica, como el mantenimiento de las instalaciones o los vehículos- supone una dedicación prácticamente exclusiva, aunque el briviescano no deja de lado sus compromisos sociales y las noches del fin de semana y alguna mañana de domingo las reserva para compartir unos tragos con sus amigos y desempolvar la moto.
Su día a día gira en torno a la explotación que fundaron sus antecesores hace más de seis décadas y que ahora gestionan sus tíos, aunque intenta hacer noche en la capital burebana para desconectar. «Plantearse un futuro en la España vaciada tiene sus complicaciones», reconoce, porque con la «falta de servicios uno se queda bastante indefenso». No obstante, reconoce no sentir vértigo al establecerse en el lugar que le vio crecer y en el que disfruta como en ningún otro.
(El reportaje completo, en la edición impresa de este viernes de Diario de Burgos o aquí)