Si alguien nos hubiera dicho el año pasado que Groenlandia se podía convertir en uno de los ejes de la política mundial, lo habríamos llamado 'zumbao' y nos habríamos partido de risa. Pues bien, aquella supuesta locura es hoy una lamentable y peligrosa realidad. Y todo gracias al superdemócrata Trump, que, junto a Putin, están convirtiendo el orden internacional en un desorden sideral, en un caos donde la ley está siendo sustituida por la fuerza bruta, las armas y los caprichos de quienes mandan en los países más poderosos, que son los armados hasta los dientes. Aunque parezca entretenido con las guerras en Gaza y Ucrania y la expulsión indiscriminada de emigrantes, don Donald no se ha olvidado de Groenlandia ni ha hecho puñetero caso a quienes le han dicho que deje en paz (o sea como hasta ahora) a la isla danesa con autonomía propia. Y esta semana, el jueves, dará un paso más. Enviará a Groenlandia una delegación encabezada por Usha Vance, la esposa del vicepresidente J.D.Vance, ¡¡para asistir a la carrera nacional de trineos tirados por perros!! Nadie sabía de la afición de la señora Vance a los trineos, pero ahí la tienen viajando a la isla ártica justo cuando Trump redobla sus esfuerzos para hacerse con ese territorio 'de un modo u otro', como ha dicho en alguna ocasión. Las autoridades groenlandesas han calificado la citada visita como 'muy agresiva' y han pedido la reacción de la comunidad internacional. Están muy alarmados por la presencia en la comitiva norteamericana del consejero de Seguridad Nacional, muy cercano a Trump. ¿Qué pinta en una excursión a ver trineos?, ¿y qué pinta el secretario de Energía, que probablemente vaya a tomar nota de las riquezas energéticas y las materias primas que anhela Trump para proteger la 'seguridad' estadounidense. Lo de Groenlandia no es un episodio chusco ni ridículo. Es, como otras decisiones de rey de la Casa Blanca, un atentado contra el orden internacional, contra el derecho que rige, con sus defectos, desde la II Guerra Mundial. Si USA, o Trump, se hace con Groenlandia 'de un modo u otro', nadie estará seguro en ninguna parte. Y menos, con Putin de aliado.