La meseta sumergida

R. PÉREZ BARREDO / Gredilla
-

La sobreabundancia de agua impidió cosechar fincas y ha imposibilitado que se sembraran otras en la comarca de Río Ubierna. En torno a 5.000 hectáreas se han perdido en esta campaña por este motivo

Esta finca de girasol no pudo cosecharse en su día y sigue con grandes bolsas de agua. - Foto: Sofía Ramis

Óscar lleva treinta años dedicado a trabajar el campo, más todos los que, de chaval, vivió en casa porque su padre también era agricultor. Y jamás había visto algo así. «Es una ruina», apunta mientras sus pies se hunden de forma irremisible en una finca cercana a Gredilla la Polera. Estamos en el norte de la Merindad de Río Ubierna. 

En el campo siempre se ha mirado al cielo, las más de las veces para rogar que una beatífica lluvia lo dé vida.Sucede pocas veces que ésta se pase de generosa y termine convirtiéndose en un problema mayúsculo. Es lo que ha sucedido desde el otoño en esta comarca del alfoz de Burgos: las constantes lluvias han provocado la ruina de la mitad de sus fincas. Así que agricultores como Óscar Villalaín están frustrados y más que preocupados. «Nunca habíamos vivido una situación semejante. Empezó a llover en septiembre y no ha parado desde entonces .Esto nos ha hecho un roto», apunta señalando una laguna en la que parecen naufragar unos ajados girasoles. «En esta finca no se pudo cosechar el girasol. No ha podido entrar ninguna máquina, es imposible», subraya.

Han caído desde otoño, asegura, más de 850 litros por metro cuadrado, «cuando en un año normal son en torno a 600. Hemos sembrado poco. No llegará al 40 por ciento de cereal, es un verdadero desastre. Y fincas sin cosechar se quedaron muchas. Pero sin sembrar, muchísimas». El panorama que puede verse estos días en los alrededores de Gredilla la Polera, La Molina, Quintanilla Sobresierra, Hontomín y Cernégula es un campo anegado, donde espejea el agua, verdaderas lagunas que hacen impracticables las fincas. Calcula Óscar Villalaín que pueden estar afectadas por el exceso de agua en torno 5.000 hectáreas, nada menos. 

En el Valle del Úrbel, en torno a Montorio, está sucediendo algo parecido. «Allí e incluso en Valdelucio no han podido siquiera sacar las patatas», apostilla. «Todos los años hemos cosechado los girasoles y hemos sembrado de trigo. Nunca se habían quedado sin sembrar las fincas hasta este año».

(Más información, en la edición impresa de este domingo de Diario de Burgos o aquí)