La Iglesia anula 13 matrimonios este año y 25 están en proceso

ÁNGÉLICA GONZÁLEZ / Burgos
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El Tribunal Eclesiástico de Burgos es de segunda instancia para las causas que se sustancian en Bilbao, Vitoria, Palencia y Soria. Desde 1998 se han deshecho más de 1.200 vínculos católicos

El vicario judicial, Donato Miguel Gómez, entre la notaria actuaria, María Eugenia Vargas (izda.) y la abogada Mar Ruiz de Velasco. - Foto: Luis López Araico

Cuando la Iglesia Católica declara nulo un matrimonio significa que ese vínculo nunca existió a pesar de que la pareja se diera cita en una parroquia y delante de un sacerdote para prometerse amor eterno, se hicieran fotos y vídeos de ese evento y hubiera como testigos no solo quienes firmaron en el acta sino decenas e incluso centenares de personas que acudieron invitadas.

Para llegar a esa conclusión que, vista desde fuera, puede resultar incomprensible, se sigue un proceso en el Tribunal Eclesiástico de la Archidiócesis de Burgos, que entiende de las causas de la propia provincia y que es de segunda instancia para las de Palencia, Vitoria, Bilbao y Soria (su tercera instancia es el Tribunal de la Rota, en Madrid). Este año se han anulado un total de 13 uniones, siguen en proceso otras 25 que aún no tienen sentencia y otras tres han llegado en segunda instancia.

Decide algo tan delicado un equipo formado por el vicario judicial, Donato Miguel Gómez Arce; tres jueces (porque se trata de un tribunal colegiado), un defensor del vínculo y promotor de justicia, Jesús Manuel Val; la notaria actuaria María Eugenia Vargas y la abogada Mar Ruiz de Velasco, que asiste a los implicados. La labor que desarrollan la califican también de «terapéutica» y, en este sentido, se está dando los últimos retoques para poner en marcha el próximo mes de enero el Servicio de Acompañamiento y Mediación Intracanónica (SAMIC) que se ocupará de asistir a las familias de manera integral durante el proceso de nulidad.

«Estará compuesto de una coordinación que dará un servicio de primera escucha y de derivación a quienes necesiten ayuda; una abogada canónica y dos civiles para sustanciar los procedimientos y ayudar jurídicamente. También si se necesita, habrá ayuda espiritual a cargo de un sacerdote; otra psicológica, por parte de una profesional y contaremos también con los servicios de una trabajadora social y un matrimonio especializado en duelo y en acompañamiento», explica Gómez Arce, que aclara que cuando una pareja pide la nulidad de su matrimonio muchas veces ya se ha separado o divorciado pero no siempre, «por lo que se dan casos en los que se acerca gente en una situación de crisis, dificultad o ruptura, vemos sus necesidades y les damos respuestas en todo el proceso». En cualquier caso, las razones por las que se anulan los matrimonios tienen que ver con la inmadurez en el momento en el que adquirieron ese compromiso o la falta de voluntad para tener hijos de una de las partes o con causas como adicciones, otras patologías mentales o violencia de género.

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