El presidente de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, Enresa, José Luis Navarro, siempre ha insistido en la necesidad de «tener cautela» a la hora de dar plazos sobre los trabajos de desmantelamiento de Garoña y una vez más, las previsiones de la firma pública se han vuelto a retrasar. Si la primera fase para desmontar la central nuclear iba a durar tres años, del verano de 2023 al de 2026, según el cronograma inicial, ya todo apunta a que se acercará a cinco después de que la firma pública sitúe el comienzo de la carga de los 44 contenedores pendientes con el combustible irradiado en el segundo trimestre de 2025 frente al último plazo estimado para finales de este año. Dado que el contrato para realizar estas tareas, a punto de ser adjudicado, extiende su duración a 36 meses, la fase I del desmantelamiento se alargará, con toda probabilidad, hasta el año 2028.
Enresa licitó en junio las tareas de llenado de los 44 contenedores con el uranio irradiado en la central durante cuatro décadas para su posterior traslado al Almacén Temporal Individualizado (ATI) de Garoña. En el mismo contrato también se contempla el acondicionamiento de los 5 contenedores que ya se han cargado con combustible, pero a los que se ha de sustituir su tapa auxiliar actual por otro Módulo Auxiliar de Blindaje y adaptar a los requisitos que se aplicarán tras el rediseño del ATI, una gran superficie de 7.200 m2 de hormigón armado con dos losas sísmicas ubicada al aire libre. La contratación ya se encuentra en su fase final y la propuesta es encargar esta tarea a Equipos Nucleares S.A. (Ensa), radicada en Cantabria y que también fabrica los 44 contenedores a cambio de 143,2 millones.
Mientras, la carga del combustible en los contenedores, si nada impide la adjudicación definitiva del trabajo a Ensa, supondrá 16 millones, a los que hay que sumar otro millón que costará la inspección visual cenital de los elementos combustibles almacenados en la piscina del edificio del reactor antes de proceder a su manipulación e inserción en los contenedores y otras tareas de apoyo de las que se encargará G.D. Energy Services.
La previsión actual de Enresa pasa por adjudicar definitivamente el trabajo antes de que acabe el año y tras ello comenzar con las tareas preparatorias con el fin de comenzar la carga de contenedores la próxima primavera. No obstante, queda pendiente otro trámite imprescindible para cargar los contenedores y es que el Consejo de Seguridad Nuclear autorice la modificación del diseño del ATI que permite ampliar su capacidad de depósito de los contenedores. Se espera que llegue a finales de año. Mientras, la actividad en Garoña se mantiene sin grandes picos de trabajo prácticamente con los mismos números de empleo que hace un año. Así cuenta con 61 profesionales de Nuclenor, 31 de Enresa y entre 180 y 200 de empresas subcontratadas.