Constituyen ya algo más del 12% de la población de toda la provincia, por lo que entra dentro de la normalidad que cada vez se incorporen a más espacios y actividades no solo laborales sino sociales y de ocio que ofrecen las ciudades y los pueblos de Burgos. Y el voluntariado está incluido en ellas. Cáritas, una de las entidades con más personas que ayudan en sus distintos programas (un total de 735 según su memoria de 2023), lleva alrededor de tres años viendo cómo aumenta el número de extranjeros que se proponen para echar una mano donde se necesite. «De momento, no suponen un porcentaje muy alto con respecto del total, pero sí que es constante su llegada, creemos que irá a más y consideramos que es algo que nos enriquece mucho porque su ayuda es muy positiva para nosotros, pero también es una forma magnífica de integración social, de crear redes y de incrementar la autoestima a través de sentirse útil, algo que a veces es imprescindible para quienes han decidido llevar su proyecto de vida a otro país», explica Diego Pereda, responsable del área de Comunicación y Voluntariado.
En este sentido explica que el perfil de los voluntarios extranjeros es el de personas jóvenes -porque jóvenes son en su gran mayoría quienes desarrollan los procesos migratorios-, en buena parte procedentes de países de América Latina como Colombia y Venezuela, que tienen alguna experiencia de voluntariado en sus lugares de origen o que conocen Cáritas por su vinculación a la Iglesia Católica.
En algunos casos fueron previamente ayudados por la entidad cuando llegaron a España y de alguna manera quieren devolver lo que hicieron por ellas aunque, como precisa Pereda, «no tienen ninguna necesidad de hacerlo y no se tienen que sentir obligadas», y en otros, su objetivo es ocupar el tiempo en una actividad enriquecedora mientras no pueden trabajar porque no tienen la documentación necesaria para ello.
En algunos casos les mueve querer devolver lo que recibieron al llegar a España»
«Nos encontramos con casos en los que ya colaboraban en sus países con las Cáritas de allí, por ejemplo en voluntariados durísimos como con niñas y niños que viven en las 'villas miseria', esos asentamientos informales de algunas ciudades en los que buscan sus viviendas los colectivos más empobrecidos, es decir, con gente que ayudaba en su lugar de origen. De momento estamos hablando de una treintena de personas, que no es un gran porcentaje en el conjunto del voluntariado, pero sabemos que esto irá a más», añade. El único requisito que tienen que cumplir es que no pueden ser voluntarios en aquellos programas de los que son beneficiarios. Por lo demás, tienen idéntica consideración, reciben la misma formación y son parte activa de la entidad.
El único programa al que no podían acceder hasta ahora es al de Infancia debido a que al interactuar con menores uno de sus requisitos es el de acreditar documentalmente no tener antecedentes de delitos sexuales y o en algunos países no se podía solicitar o los trámites eran muy complicados. Pero esto ha cambiado, explica Pereda, hace unos tres meses, por lo que se empiezan a incorporar profesores o monitores, en algunos casos, con mucha experiencia.
El único requisito para ser voluntario en Cáritas es asumir y compartir los principios que guían su acción, y ponerlos en práctica mediante un compromiso. La entidad acoger, acompañar y formar a los voluntarios para que puedan desempeñar su labor y no pone impedimento alguno para ser voluntario por motivos de edad, capacidades, creencias u origen.