La entrada del zaragozano Diego Cubero a la Catedral de Burgos ha hecho historia esta semana, porque se ha convertido en el visitante 400.000 en este 2024. Nunca antes la primera basílica burgalesa había conseguido esta marca en un año natural y resulta que en este lo ha logrado cuando queda un mes para que termine el ejercicio. El hombre récord -o más bien joven, porque solo tiene 24 años- encarna a ese turista cada vez más frecuente que acude a la capital en viaje de negocios y acaba comprando la entrada para disfrutar del interior de la Seo tras sentirse extasiado por su exterior.
Juan Álvarez Quevedo, responsable de promoción turística de la Seo, se siente orgulloso de haber alcanzado este hito histórico y considera que una de las principales causas es que "ya se empiezan a recoger los frutos del VIII Centenario, de todos los esfuerzos que hizo la Fundación y sus patronos". La creciente presencia del templo en redes sociales y el uso de las nuevas tecnologías también están detrás del éxito.
"Estoy flipando". No hay una expresión que resuma mejor el sentimiento que invade al turista que por primera vez se adentra en la Catedral. A pesar de que está advertido de la grandeza que posee y de los tesoros que oculta, quien pisa por primera vez las baldosas de la Seo no puede por menos que pronunciar una exclamación del mismo jaez. El autor de la frase no es otro que el visitante número 400.000 del templo en 2024, una cifra que constituye un hito histórico, puesto que jamás se había alcanzado dicha cantidad en un año. Y en este lo ha logrado cuando queda un mes para que concluya.
Diego Cubero, el visitante 400.000, llegó a Burgos en viaje de negocios desde Calatayud (Zaragoza). - Foto: ValdivielsoCogí un hotel con vistas a la Catedral y, tras verla desde mi habitación, al día siguiente decidí entrar"
El azar ha querido que un zaragozano (de Calatayud) de 24 años ponga nombre y cara al récord de visitantes. Se trata de Diego Cubero García, un emprendedor que franqueó la puerta del Sarmental y lo primero que hizo, como tantos otros, fue mirar hacia arriba. Y, acto seguido, sonreír. El doble gesto no pasó desapercibido para Juan Álvarez Quevedo, responsable de la promoción turística de la Catedral, quien se hallaba el miércoles en la Seo precisamente para celebrar el histórico acontecimiento. Lo paró y le informó de que se trataba del visitante 400.000. Tras ello fue cuando pronunció esa frase: "Estoy flipando", un enunciado simple -sin tecnicismos- que representa la emoción que sienten no solo los de su generación sino los de muchas otras cuando entran por vez primera en la Seo.
Un chico joven que llegó el martes a Burgos en viaje de negocios, a cerrar un acuerdo relacionado con unas patentes en las que lleva trabajando un tiempo. En un principio, confiesa, no pensó en entrar, pero sí "en coger un hotel desde el cual poder disfrutar de la vista de la Catedral". Optó por el Vía Gótica, en la Plaza de Vega, desde cuya habitación pudo observar "una obra descomunal, por su tamaño, por su belleza, por lo complicado de su construcción, de su acabado". "En fin, no me quedó más remedio que comprar la entrada para disfrutar también de su interior", resumió en conversación con este periódico.
Lo cierto es que del perfil de Diego suelen llegar muchos visitantes: turistas de empresa cuya razón principal de su viaje a Burgos es por negocios, pero que "en su tiempo libre aprovechan para entrar a la Catedral", explica Álvarez Quevedo, especialmente contento por haber alcanzado esta marca para la historia, que coincide, además, con el 40 aniversario de la declaración de la Seo como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. En su opinión hay varios factores que han contribuido a que 2024 se haya convertido en el año del récord, pero uno sobresale respecto al resto: este ejercicio es en el que han empezado a recogerse de verdad "los frutos del VIII Centenario, de todos los esfuerzos que hizo la Fundación y sus patronos, tanto económicos como de programación de eventos". A su juicio, todo ese trabajo ya empezó a dar resultados el año pasado, pero en el presente "todas las expectativas se han desbordado".
Estoy flipando porque verla de cerca no tiene nada que ver con las fotos ni con lo que te cuentan"
No es la única causa, lógicamente. El también delegado diocesano de Patrimonio alude a que en este ejercicio ya se ha producido "una normalización completa del turismo después de todas las restricciones y límites que impuso la pandemia". Tampoco se olvida del Camino de Santiago, que "cada vez atrae a más peregrinos a la provincia". "Y, claro, su paso por la Catedral es obligado", sentencia. Las exposiciones en la sala Valentín Palencia, como la recientemente inaugurada de Sorolla, también "ayudan, porque además la Catedral realiza promociones para -por un precio menor en conjunto- poder disfrutar de la muestra y de la visita al interior" de la primera basílica burgalesa.
Las nuevas tecnologías también están íntimamente relacionadas con este 'subidón' de visitantes. Las gafas de realidad virtual para contemplar la Seo desde las alturas ha interesado a más de 15.000 turistas. Y Álvarez Quevedo también se refiere a la mayor presencia de la Catedral en las redes sociales, un hecho que sobre todo busca atraer a un público joven. Como nuestro protagonista, Diego, quien advierte que su conocimiento del templo le viene de su etapa estudiantil y por el boca a boca. "Y tenía muchas ganas de verlo, porque yo, que soy de Calatayud, he estado muchas veces en la basílica del Pilar, que también es impresionante", subraya.
Reconoce que se ha quedado impresionado "con la altura, con el cimborrio visto desde dentro, con la madera del coro, con la capilla de los Condestables...". "Es que todo es increíble, todo llama la atención y, por eso, recomiendo a todo el mundo que venga", agrega. Y si "flipó" nada más acceder al interior, lo sigue haciendo cuando el propio Álvarez Quevedo le explica algunas anécdotas. Como la de la aguja construida sobre la cubierta sobre el año 1470 y que se vino abajo setenta años después "al no tener apoyo suficiente". "En ese mismo momento decidieron que había que rehacerla y se decantaron por el cimborrio, que hoy luce espléndido; Felipe II dijo de él que parecía hecho por los ángeles no por el hombre", explicó el responsable de promoción turística del templo, al que escuchaba atento el visitante número 400.000.
"Todo me llama la atención, desde la capilla de los Condestables hasta el cimborrio"
Los trabajadores de la Catedral también tienen mucho que decir sobre cómo ha cambiado el perfil de los visitantes y las épocas en que se produce mayor afluencia. Álvaro Saiz Martínez lleva 22 años como empleado, desde que se empezó a cobrar entrada, un momento controvertido "por cuanto algunos turistas expresaban su extrañeza por tener que pagar". "Pero en estos momentos está todo normalizado, incluso algunos aseguran que es barato para lo que cuesta en catedrales de otras ciudades", añade.
Con los años, se ha producido un cambio sustancial en el "modo de hacer turismo" que también se ha visto reflejado en los datos de la Seo burgalesa. Mientras en el ejercicio 2003 "la mayoría de las visitas, en torno a un 60%, se concentraban en los meses de verano (julio, agosto y principios de septiembre) ahora están mucho más repartidas", advierte Álvaro. "La afluencia es continua durante todo el año; decae algo entre semana en enero y febrero, pero los fines de semana siempre arrojan buenos datos", destaca. Álvarez Quevedo recuerda que agosto "sigue siendo el mejor mes, con 70.000 visitantes en este 2024", pero está de acuerdo en que ahora "hay muchas épocas buenas". Por ejemplo, "los peregrinos empiezan a venir en marzo y, tras un pequeño parón en finales de julio y agosto, regresan en septiembre, octubre y principios de noviembre". Y en los puentes y las navidades también atrae a muchas personas.
Los atractivos que atesora el interior de la Catedral son innumerables, pero unos interesan más que otros. Nati Martínez, que lleva más de 14 años trabajando en el templo, asegura que la capilla de los Condestables "es el lugar más impactante, donde más visitantes se paran y donde más tiempo permanecen". Pero "la escalera dorada tampoco le va a la zaga, o el cimborrio o la capilla de Santa Ana". "Y también la tumba del Cid, pues hay muchos turistas, españoles y extranjeros, que son muy seguidores del héroe castellano", advierte. Y este año las gafas de realidad virtual para contemplar la basílica desde las alturas "también se ha convertido en un gran reclamo", apostilla Álvaro, quien incide en que el uso las nuevas tecnologías y las redes sociales "van a ser fundamentales para seguir aumentado el número de visitantes en los próximos años". Batir el récord de 2024 el año que viene "será difícil" pero "se trabajará para ello".