Empoderar al alumnado para que explore las áreas de conocimiento STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) es uno de los retos que tiene la educación en pleno siglo XXI. La presencia de perfiles femeninos en estudios y puestos de trabajo científico-técnicos quiere dejar de ser algo anecdótico para convertirse en una realidad mucho más presente. El instituto Valle del Arlanza de Lerma, como el resto de centros de la provincia, combaten desde hace años esta cuestión, aunque lo hacen con unas armas muy poderosas.
Los más de 250 jóvenes que reciben clase y los 42 profesores que las imparten cuentan este curso con modernas herramientas que permiten inspirar la exploración y la creatividad en estas materias. A finales del año pasado presentaron un proyecto dentro de la convocatoria del programa skill.ED de la Fundación Kronospan. Hasta la sede de esta entidad llegaron más de 70 propuestas de institutos de toda Europa, aunque el de la villa ducal logró encandilar al jurado. Tanto que quedó en décima posición, lo que le sirvió para acceder la financiación necesaria (8.269 euros) para comprar robots programables, impresoras 3D, cortadoras láser, kits de hidrógeno verde y de energías renovables o microscopios digitales trinoculares.
Este miércoles una representación de los alumnos del centro se desplazó desde Lerma hasta la planta que el fabricante y distribuidor de paneles de madera para conocer sus instalaciones y recibir el cheque. «Esta semana hemos estado montado un coche de hidrógeno verde en miniatura como los que circularán por las carreteras en unos años y que nos permitió conocer el proceso de la electrólisis», explicó Zaida Cabello, jefa de estudios del IES Valle de Arlanza.
«Ha sido muy interesante. Es muy guay conocer sus procesos, sobre todo de una fábrica tan grande», resumían Paula, Saray y María Fernanda, tres de alumnas. El proyecto, denominado Lerma-STEAM: Learning & Exploring, Raising Motivation in Academy, quedó en décima posición entre todos los presentados. Además, fue el único en pasar la criba y conseguir aportación económica. «Los recursos tecnológicos van a utilizarlo sobre todo los departamentos de Biología, Química y Tecnología, aunque le queremos dar un enfoque multidisciplinar para que llegue a todos los alumnos posibles», indicó Zaida Cabello, que recalcó que se utilizarán por alumnos desde el primer ciclo de la ESO hasta el último del Bachillerato.
Colaboración. El proyecto ha programado un calendario de actividades para ir familiarizándose con estos nuevos recursos hasta final de curso. La Universidad de Burgos y de la de Valladolid, así como el centro de la Estación de Ciencia y Tecnología de la antigua estación de tren de la capital, les ayudarán a conocer las aplicaciones prácticas de sus nuevos 'juguetes'. «En el medio rural también es posible desarrollar proyectos innovadores. Todos los alumnos, ya sean chicos o chicas, tienen cabida en el mundo STEM», sentenció la jefa de estudios.