Los lunes son días de artillería política. La mayoría de los periódicos reservan para esa fecha las informaciones más delicadas que han recibido a lo largo de la semana, y que ofrecen tras las comprobaciones necesarias.
Desde hace meses, los lunes han acumulado titulares que han marcado el debate político, desde la trastienda de los polémicos máster de Begoña Gómez, hasta los negocios de José Luis Ábalos y Koldo García, los presuntos intentos del Fiscal General del Estado de sacar a la luz el acuerdo de conformidad que intentaba el novio de Ayuso con Hacienda, la trama de Hidrocarburos que enriqueció a un buen grupo de comisionistas vinculados al exministro y secretario general del PSOE José Luis Ábalos, más los presuntos pagos de dinero al PSOE; la creación de un cargo en Badajoz para el hermano de Pedro Sánchez, que cobró un salario público con escaso esfuerzo laboral e intentando además pagar menos al fisco buscando refugio en Portugal: las amantes de Ábalos a las que buscaba trabajo en organismos dependientes de su ministerio para facilitarles así un salario sin acudir al trabajo, por no mencionar que los amigos comisionistas del exministro pagaban también el apartamento de lujo de una de las amantes.
Hemos sabido de las docenas de cuentas corrientes que manejaba Koldo García, que las utilizaba para pagar al propio Ábalos y a sus familiares; los negocios de Ábalos en Latinoamérica, las viviendas que le alquilaban para vacaciones y para vivienda, el pago a "señoritas" para disfrute de personalidades del PSOE… La lista es larga, con operaciones a las que hay que poner siempre el calificativo "presunto" aunque algunos datos son tan ciertos que llevan a escándalo, aunque la última palabra la tendrán los jueces.
Hablando de jueces, la persecución que sufren los profesionales empeñados en investigar los hechos sin someterse a presiones de Moncloa, que las hay, llena de preocupación a quienes saben que un país, cualquier país, deja de ser una democracia si la justicia no funciona como un reloj, con jueces y fiscales que trabajan con rigor.
Este lunes, no podía ser una excepción, sigue el goteo de noticias que encienden a cualquier persona honrada: vínculos con el PSOE del despacho de abogados que intentó "comprar" a la mujer que declaró que había entregado 90 mil euros en Ferraz, para que cambiara su versión; Ábalos, su pareja y Koldo viajan a Colombia para que el exministro se ofreciera – sin éxito- a empresarios colombianos como mediador ante el gobierno español; uno de los comisionistas de la trama de hidrocarburos maneja una cuenta off shore en Panamá para sus negocios con el gobierno y además Aldama aparece como comisionista de una nueva operación de esa trama.
¿Dónde estaba Pedro Sánchez cuando ocurría todo esto? ¿Puede alguien pensar que el CNI no conocía la corrupción que infestaba a gente del gobierno y no informaba sobre ello? ¿Cómo un dirigente que alcanzó la presidencia acusando a Rajoy de corrupción, puede pensar que él está libre de sospecha?