Un grupo de inversores extranjeros que durante más de un año estuvo negociando con las titulares del convento de Santa Clara de Nofuentes su compra para desarrollar un proyecto de carácter educativo ha abandonado definitivamente esta opción. Sin más postores a la vista, el inmueble sigue sumido en el silencio, mientras que desde el convento de la Aguilera, donde se trasladaron la mayoría de clarisas de Cuesta Urria y se quedaron con el mayor porcentaje de la propiedad, la portavoz de Iesu Communio es muy breve:«De momento no tenemos nada que decir, no hay nada claro. Estamos a la espera de si hay algo, estamos a la escucha, pero no hay nada concreto».
Las propietarias son tan discretas que ni tan siquiera afirman que el convento esté a la venta en su conversación con DB. Se limitan a afirmar que «es un inmueble que está ahí». Quedó vacío en septiembre de 2010, cuando las nueve monjas que lo habitaban lo abandonaron debido a su avanzada edad y los achaques de salud. No podían seguir haciéndose cargo del mantenimiento de una parcela de casi 21.000 metros cuadrados cercada por imponentes muros que impiden observar su interior desde cualquier punto, al encontrarse el convento sobre una elevación.
Eligieron el convento, entonces de clarisas, de La Aguilera, que pocos meses después pasaría a ser regido por la nueva orden Iesu Communio, fundada por Sor Verónica. Un negocio de hostelería estuvo entre los primeros en optar a la compra del cenobio que cuenta con sesenta celdas para convertirlo en un hotel en el año 2011. Según fuentes cercanas a la operación, el precio de entonces era 1,5 millones. Pero nada se sabe del coste actual del convento de Nuestra Señora de Rivas fundado en 1432. Cuando se creó el nuevo instituto religioso se pensó en que las jóvenes monjas de Iesu Communio podrían repoblar los conventos vacíos, como el de Nofuentes, pero no fue así.
Los empresarios que en 2015 abrieron el antiguo convento de Sancti Spiritus reconvertido en el hotel balneario de Olmedo, en Valladolid, miraron la finca del convento de Nofuentes, y estuvieron muy interesados en el de San Martín de Don, cuya venta gestionan las clarisas de Medina, pero tampoco prosperó esta opción.
Los últimos postores dudaron de la viabilidad de su idea en un pueblo pequeño
Mientras el Ayuntamiento de Briviesca afirma tener casi cerrada la compra del convento de Santa Clara de la capital burebana e incluso más empresarios están interesados en el inmueble, en Nofuentes no surgen oportunidades de venta. Los últimos interesados no llegaron a un acuerdo económico, pero además dudaron de la viabilidad de su proyecto en una localidad tan pequeña como Nofuentes, con 96 empadronados, y viraron su mirada a lugares más cercanos a una capital.
Uso compartido. Ante ello, el alcalde de la Merindad de Cuesta Urria, Alfredo Beltrán, lamenta que el inmueble siga esperando una segunda vida: «Es una pena que siga vacío, porque se va a ir abajo si no se le da uso». Con un presupuesto anual de 686.000 euros, la Merindad de Cuesta Urria lo tendría difícil para hacerse con el convento, aunque el alcalde lo valoraría «con financiación», siempre que hubiera un proyecto atractivo. Beltrán sopesa incluso un «uso compartido» entre el Ayuntamiento y una empresa privada y admite «haber dado muchas vueltas a la compra por parte del Ayuntamiento». «Pero antes hay que pensar en una finalidad para el edificio», concluye.