Esta mañana de viernes, ya sabremos qué contenía esa gran sorpresa que nos tenía preparada el Ayuntamiento y que nos ha mantenido en vilo casi dos semanas, y hay que decirlo, lo ha hecho con una estupenda campaña de promoción tipo teaser, generando la expectación, la curiosidad y la intriga de toda la ciudad.
No puedo estar más feliz de que se hagan cosas chulas en nuestra preciosa ciudad y que se trabaje por su avance y mejora constante. Y por un día quiero ser Leoncio y verlo todo de color de rosa, dejando a mi Tristón olvidado y perdido en algún rincón lejano. Y ya puesta en modo Leoncio, sería insuperable que por arte de magia y tal vez por un poco más de ímpetu de la Junta y de la gestión central, Burgos tuviera el lugar que por su ubicación natural le corresponde en el mapa de España y de Europa. No hablo de que otros no sean o no estén, que es estupendo, hablo de que no nos dejen aislados como ya es evidente se pretende hacer, hablo de que cada vez que tenemos un proyecto, no se nos tenga en cuenta o se nos ponga al final del montón pendiente.
Supongo que también debemos entonar el mea culpa, porque nuestro carácter recogido y la confianza en nosotros mismos que tanto nos falta, hacen el resto. Pero yo no tengo duda de que somos tan buenos o incluso mejores que los demás, así lo recuerdo cuando recorría los congresos de Comercio y presentaba las campañas de promoción del comercio de Burgos, pasaba de ser la niña de provincias desconocida a ser la artista invitada, frente a ciudades como Barcelona, Málaga, Bilbao o Valencia y no era mérito mío, sino de la propia ciudad, Burgos, que prácticamente se vende sola, el problema es que es una gran desconocida, ciudad donde lo cosmopolita y lo histórico conviven casi en armonía, y donde la tranquilidad y la calidad de vida no tienen precio.
Mi nuevo eslogan es que somos la Málaga del norte, vender el frío es evidente que no se nos ha dado bien, así que debemos de empezar a vender el cambio climático en Burgos como una ventaja sobre el resto. Lo demás, lo tenemos y solo nos queda creer en lo que somos y lo que hacemos y tal vez acercar un poquito más el mar, pero eso ya se lo dejo a la Inteligencia Artificial, que tantas alegrías nos va a dar.