Qué divertido está el mundo, quizás nunca habíamos tenido tantos despropósitos juntos. Putin y Trump amiguetes y haciéndonos feos continuos a los europeos. Quién nos lo iba a decir que estos dos serían casi amigos, aunque también, les confieso, me muero por ver cómo en un par de meses o de años se despedazan entre sí, como si se tratara de una de esas parejas de apasionados amantes tóxicos, que se aman y se odian a partes iguales.
Y en este mundo en el que remamos todos a contracorriente, el otro día me descubrí haciendo una afirmación totalmente contemporánea; alguien me preguntó a qué me dedicaba, y así, sin más, me nació decir que soy 'creadora de contenidos'. Suena increíble, pero me salió supernatural, como si realmente desde mi más tierna infancia tuviera esta vocación y llevara toda una vida ejerciendo como tal. Luego, pensándolo mejor, me di cuenta de que cada vez soy más antisocial y que lo que me perturba es que a alguien le pueda interesar a qué me dedico. Sin embargo, he comprendido que en pocas ocasiones he sido más sincera ante una pregunta de mero compromiso.
Sí señor, soy 'creadora de contenidos', lo he sido desde pequeña, que les pregunten a mis pobres padres, y es lo que sigo haciendo ahora. Soy consciente de que gran parte de mi trabajo es llenar los tiempos de ideas, historias y pensamientos, algunos con base legal, pero la mayoría con base en mis propias experiencias y en Dios sabe qué. Y también compruebo que la mayoría de mis amigos son creadores de contenidos, cada uno en su faceta o en su rollito. Así que me temo que en breve nos obliguen a todos a darnos de alta sí o sí y nos pongan un canon por pensar y crear contenidos. Por eso creo que lo mejor es seguir manteniendo el anonimato y volver a decir que soy una simple picapleitos.
Con ello no digo que ser creadores de contenido no sean una profesión increíble, al contrario, creo que son lo más. Como mis amigos y yo, lo único es que han sido más listos o han tenido más medios tecnológicos para poder sacar rendimiento a su creatividad o a sus tonterías más cotidianas. Será por tonterías, nos quedan millones por ver, escuchar y pensar.