Las rebajas ya no son aquel período limitado en el que esperabas poder adquirir tus sueños imposibles de la temporada. Ahora vivimos en una oferta continua, en la que no paras de recibir en pantallas, correos, WhatsApp, sms... saldos a los que ya ni prestas atención.
Por eso, y a estas alturas, creo que no queda ni una sola medida que se pueda tomar a mayores para intentar cargarse el comercio tradicional. Ya lo han hecho todo, por tierra, mar y aire. Aun así, nuestros comercios siguen levantando la persiana, pero no nos puede sorprender que haya cierres, y que veamos desaparecer gran parte de la que ha sido la historia comercial de la ciudad, y con ello, la pérdida de una de las bases económicas fundamentales de Burgos.
Tal vez en los últimos años la medida más efectiva, que tras la pandemia ha conseguido devolver parte de los clientes a la calle y a la forma de compra que hace ciudad, han sido los bonos al consumo.
Lejos de lo que se nos vende por la administración, debemos saber que esos bonos nunca han sido una ayuda al comercio, sino que prioritariamente su objetivo son los consumidores. Sí, como lo oyen, su propio nombre lo dice, 'bonos al consumo', son una ayuda directa para el ciudadano de a pie, que, con independencia de cualquier situación personal o económica, recibe por una vez en su vida, duros a cuatro pesetas y con una sola condición, que lo gaste en los comercios de nuestras calles, nada de clickear o irnos fuera, hay que gastarlo en el negocio de nuestros vecinos y amigos, en ese que ilumina nuestra calle, genera seguridad y me anima cada día cuando paso por delante, ese comercio al que siempre le pido que tenga lo último, pero al que no sé por qué razón hace tiempo que no entro.
El adquirir los bonos y su uso es una decisión voluntaria y libre, y con ello colaboramos para poner en marcha la economía circular de nuestra ciudad. Por eso, la propuesta es que se haga no una, sino más veces al año. Los consumidores debíamos exigirlo, porque nos enriquece a todos los niveles. No hay una inversión mejor en nuestra propia ciudad, devolviendo un poco de vida a quien tanto nos da.