Mar Jimeno

Tribuna Universitaria

Mar Jimeno


Recuerdos compartidos

02/04/2025

Recientemente, se han recordado los sucesos acontecidos hace 5 años, tan lejanos, tan intensos, y tan dolorosos. Aunque no me resulte atractivo recordar este episodio de nuestras vidas, es algo que tampoco puedo obviar por la trascendencia que tuvo como acontecimiento histórico mundial, y de especial relevancia social y sanitaria.

El año 2020 me resultaba numéricamente muy atractivo, y como cada Nochevieja miraba con positividad hacia el nuevo año. Pronostiqué un año para el recuerdo, y lamentablemente no me equivoqué, pero mi visión de pitonisa no pudo ser más nefasta en cuanto al impacto que tendría en nuestras vidas.

Mientras celebrábamos el inicio del año nos llegaban noticias desde China de un nuevo virus que inquietaba a la comunidad médica, un coronavirus, probablemente propagado desde el mercado de Wuhan, ciudad desconocida para la mayor parte de la población española, pero muy popular entre la sociedad china por su comercio con animales salvajes vivos. 

A partir de ese momento y de forma vertiginosa nos enfrentamos al SARS-CoV-2, al microscópico pero enorme enemigo invisible, natural y fuertemente armado para toda la población mundial, sin discriminación, capaz de paralizar el mundo y acabar con millones de vidas de manera acelerada como si de un arma química se tratara.

En marzo del 2020, la OMS declaró la pandemia de covid-19. Las vivencias de esta etapa han dejado una importante huella en nuestro cerebro: incertidumbre, vulnerabilidad, angustia, dolor, pérdida y enfermedad, y como los percibimos desde nuestra perspectiva de vida en ese momento. La información sobre la pandemia era constante, el trabajo de los profesionales sanitarios asfixiante, y convivimos entre datos epidemiológicos, sociológicos y estadísticas poblacionales.

La vacuna frente al coronavirus era la única posibilidad de frenar la propagación de la infección, y su desarrollo fue clave para detener la pandemia. Nunca antes se había creado una vacuna en un periodo de tiempo tan corto. La vacunación fue escalonada, iniciándose por la población más vulnerable, hasta lograr la cobertura nacional completa, y supuso el inicio de una esperanzadora etapa para finalizar con la pandemia de covid-19.

Resistimos, lo pronosticaba la canción, entre aplausos diarios, y pensamos que la pandemia nos haría mejores… La capacidad humana de olvidar nos posiciona de nuevo en abril de 2025, con recuerdos y aprendizajes personales, que cada uno debe valorar de forma individual. Seguimos conviviendo con el virus de forma endémica, con su capacidad de infectar nuestros vulnerables cuerpos, pero sin el efecto agresivo y mortal de ese coronavirus que parece que viajó desde Wuhan.

La pandemia por la covid-19 es una imborrable y dolorosa experiencia que seguirá ocupando reportajes, páginas de periódicos,… Todos los que la vivimos, en la ciudad que fuera, solos o acompañados, en nuestros centros de trabajo o aislados en los domicilios, enfermos o sanos… absolutamente todos, hemos vivido uno de los episodios más impactantes de la historia mundial. 

«La vida debe ser vivida hacia adelante, pero solo puede ser entendida hacia atrás» (Søren Kierkegaard).