Belén Marticorena

Sobreviviendo en la Jungla

Belén Marticorena


La guerra

14/03/2025

Gobernar tiene que ser muy difícil y más en estos tiempos donde el fantasma de una guerra mundial sobrevuela nuestras cabezas. El panorama no deja mucho lugar para la esperanza, los buenos, que nunca son tan buenos como parecen, y los malos, que cada vez son más, andan metidos en unas discusiones muy feas. El sensible equilibrio mundial se está diluyendo y las alianzas cambian por segundos. Seguramente, los ciudadanos de a pie jamás nos vamos a enterar de lo que está ocurriendo realmente, y la verdad es que creo que tampoco nos importa mucho si no fuera porque al final somos los peones quienes siempre pagamos el pato.

Tal vez por eso, de un tiempo a esta parte, vivimos como si el mundo se fuera a acabar mañana, intentando exprimir los momentos y las experiencias a tope porque realmente no sabemos cuánto nos queda. Tal y como está la cosita, me encantaría que los peones cogiéramos el mando y cambiáramos las tornas, porque peor es difícil que nos fuera, y menos preparados o peores personas no somos. Vaya circo y vaya ejemplo para nuestros jóvenes, los telediarios y redes sociales estallan a diario con noticias vergonzosas en las que nuestros dirigentes han perdido los papeles y se manejan con artimañas rastreras y torpes.

Lejos ya de la Guerra Fría, esto se calienta por segundos y hasta la vuelta a un servicio militar obligatorio parece que está otra vez sobre la mesa. Seguramente le darán un nombre y contenido súper glamuroso, y nos harán cursos con los vídeos de Gila, pero la realidad será otra muy distinta, porque todos, con independencia de géneros y otras gaitas, nos veremos comprometidos a participar en esta misión de paz a la que nunca darán su nombre real: guerra. Lejos quedan aquellas manifestaciones multitudinarias, ahora toca espabilar, porque nos va quedando claro que con un par de tirachinas no vamos a llegar muy lejos. Tal vez podamos escurrir el bulto y declararnos neutrales, pero con nuestro carácter tampoco lo veo. Y habrá que ver qué hacen los independentistas, los de Bildu y otros similares, seguro que a esta fiesta no se apuntan porque hay que ponerse el traje de valientes y no les queda bien. Ellos se lo pierden. 

ARCHIVADO EN: Guerra Fría, Guerra, EH Bildu