Always look at the bright side of life. Erik Idle.
Siempre he sido muy de ver el lado bueno de las cosas, incluso ahora con la que nos está cayendo. Creo que el positivismo es clave para sobrevivir y por eso he decidido tomarme todo desde una perspectiva más optimista.
Me encanta, por ejemplo, ver que según los últimos estudios sociológicos el mensaje de la extrema derecha en Europa está calando especialmente entre la juventud. Lo mismo que cuando el nacionalsocialismo alemán enfervorizó a la juventud con sus soflamas racistas y belicistas. Ya sabemos cómo acabó la cosa: alistamiento de jóvenes imberbes que fueron masacrados en las últimas etapas de la segunda guerra mundial, especialmente en el frente oriental. Veámoslo del lado positivo: lucharon por un ideal, lo mismo que muchos jóvenes de ahora, que desde la anterior 'pasotez' por los temas de su entorno han pasado a abrazar con entusiasmo las causas más populistas. Se han movilizado, y eso en teoría debería ser positivo.
Y tenemos otro caso que, según cómo se mire, nos debe despertar ilusión. Me refiero a la reciente liberación de Siria, que ha conseguido derrocar a un dictador y ahora disfruta de un gobierno de transición que a buen seguro hará olvidar a sus paisanos el yugo opresor de un sátrapa como Al-Assad.
Y no sólo a sus paisanos, que a partir de ahora van a disfrutar de los desvelos de una Guardia Revolucionaria que mirará por su bienestar. También los países limítrofes, con Israel a la cabeza, estarán ya preparando un plan de paz para la zona, que contemple el desarme multilateral, la paz total y la restitución de los terrenos usurpados.
En fin, todo noticias que invitan al optimismo, que nos dirigen a un mundo mejor y más seguro. Además, dentro de poco, la nueva administración USA seguro que nos sorprende con revolucionarias e innovadoras medidas que van a aumentar nuestro bienestar.
Pues eso, que feliz Navidad, y a armarse de ironía, que pintan bastos.