Santiago González

Plaza Mayor

Santiago González


Jamás se puede olvidar la brutalidad

12/03/2025

Hace ya 21 años de aquella horrible mañana en la que todos vimos con nuestros propios ojos una brutalidad terrorista que no habíamos imaginado, a pesar de la experiencia que acumulábamos con los asesinatos y coches bomba con que golpeaban los cobardes de ETA en gran parte del territorio nacional. Yo no había visto nada parecido ni había sentido nunca algo similar al del horror, impotencia y desesperación de esas horas marcadas por el sinsentido.

El 11-M fue el peor atentado terrorista ocurrido nunca en España. Por supuesto, cambió para siempre la forma de combatir el terrorismo, que hasta entonces había sido nacional, y tuvo muchas consecuencias políticas, sociales, judiciales y policiales. Pero hoy yo me quiero centrar en las víctimas, porque ellas fueron las que más sufrieron y las que no deben ser nunca olvidadas, por muchos años que hayan pasado. Siempre deben ocupar la primera fila en todos los homenajes y siempre deben sentirse apoyadas por los responsables políticos y por los ciudadanos. Sin fisuras, la sociedad debe estar con ellos, independientemente de su edad, nacionalidad o pensamiento político.

No puede debilitarse el recuerdo de la brutalidad del 11 de marzo de 2004, pero tampoco la del resto de los atentados sufridos por cualquier ciudadano de cualquier profesión en cualquier lugar de España (y del mundo). Ya está muy manoseada esa frase de que «lo que se olvida corre peligro de repetirse», pero desde luego yo no quiero ni puedo olvidar. Y la sociedad tampoco debería. El terrorismo yihadista, el independentista o el de cualquier otra índole deben recordarse para tener bien presente cada día de nuestra vida que aquello no puede volver a repetirse. Las víctimas no lo olvidarán y el resto tampoco.