Beni Pérez

Plaza Mayor

Beni Pérez


El poderoso

25/03/2025

En el primer tercio de siglo, tras una campaña electoral plagada de mentiras, revanchismo e  intentos de manipulación, el pueblo de la nación más poderosa del mundo aupó a un  carismático líder que, según él, guiaría a su país a las cotas más altas de riqueza y modernidad.  Después de soltadas las mentiras y engañado el pueblo, si te he visto, no me acuerdo: hizo todo lo que le vino en gana, sin rendir cuentas a nadie. 


Aquel influyente político comenzó a deshacer el entramado internacional que tanta paz había  creado durante años y que, siempre según él, estorbaba el desarrollo de su país, cuando no lo  perjudicaba directamente. Dejó de apoyar a las instituciones, abandonó los foros de sus  asociados, sentenció a otros colectivos al castigo económico... 
A ese gobernante se le ocurrió, entre otras lindezas, acusar a una clase (o raza, tanto da) de  todos los males (vagos, traidores, espías, corruptos...) y empezar a descargar su ira contra ella,  haciéndole la vida imposible, expulsándola de su territorio, matándola si le parecía necesario.


A ese orate megalómano se le ocurrió hacer su país más grande, invadiendo otras zonas o  haciéndose anexionar territorios cercanos (y no tanto) al suyo. Sin pensar en las  consecuencias, sin medir la resistencia que encontraría, sin pensar en la guerra que causaría y  que, siempre según él, no podía perder, ya que su armamento era el más avanzado del  momento.


Para gobernar y controlar el mundo, este cretino se rodeó de personajes de dudosa ética, tan ávidos de riqueza y poder como él mismo, de ideología inhumana y despiadada, para los que las personas solo valían el beneficio que les reportasen a ellos. Así, la vida de la gente solo se  medía en decimales, los de las cuentas de estos individuos.


Y estos monstruos comenzaron a actuar como matones de barrio: cobrando el canon de la no agresión, quedándose con lo que les parecía oportuno, ocupando las zonas que les interesaban, haciendo desaparecer a cuantos se les oponían, barriendo del mapa cuanto les molestaba... Iban a la suya y destrozaron el mundo.


He dicho primer tercio de siglo. Pero no he dicho si era el XX o el XXI.