Fernando Trespaderne

Erre que erre

Fernando Trespaderne


Trampantojo político

29/01/2025

He de confesar que en ningún momento llegué a temer que la revalorización de mi pensión, ya efectiva en este mes de enero, se esfumara en febrero porque confiaba plenamente en la palabra de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, que tuvo a bien comunicarnos a los pensionistas la subida para este año y, cómo no, también en que el presidente del Gobierno no me defraudaría y volvería a cambiar de postura, otra vez más. Sánchez ha vuelto a demostrar que sigue siendo el rey del trampantojo (una trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es, dice la RAE) y de nuevo ayer se erigió en ganador de una negociación en la que tengo claro que el vencedor fue de nuevo Puigdemont, que es el que reparte el juego, pero al que me niego a dar las gracias por la subida de la pensión. Tenía muy claro que no nos iban a dejar sin subida después de gastar unos diez millones de sobres y treinta de folios (a tres por jubilado) para comunicarnos esa revalorización del 2,8%, un derecho garantizado por Ley, y colgarse la medalla, la ministra y el Gobierno.

Lo curioso de estas nuevas capitulaciones ha sido la puesta en escena de Sánchez para 'vender' que la mayoría de las cuestiones del decreto ómnibus, aunque solo son la mitad, se han pactado con el político catalán prófugo, que ha logrado trocear el decreto de marras y hacer cambiar de postura a Sánchez, lo que cada vez resulta más fácil para su persistencia a mantenerse en el poder y hacer de la política el arte de lo imposible. Coincidencia o no, el acuerdo del PSOE y Junts llega con el inicio del año nuevo chino, dedicado a la serpiente de madera. Este reptil, según la astrología china, simboliza sabiduría, regeneración, introspección y determinación, a las que hay que añadir las cualidades que aporta la madera: crecimiento, flexibilidad, vitalidad y conexión con la naturaleza. Casi las mismas cualidades que atesoran estos mandamases del trampantojo político. Una vez salvada in extremis la subida de la pensión, del resto de medidas del 'escudo social' no hago uso, cuando menos conscientemente, hoy me dispongo a celebrar el Día Mundial del Rompecabezas… que no será político, se lo aseguro, aunque lo de la cuestión de confianza sí que es un puzzle.